El caso del Colegio Galvarino en San Pedro de la Paz, donde sus alumnos tras grabar una medición de la temperatura en sala de clases que bordeaban 1°C, por ello el calificativo de Iglú, destapó una problemática generalizada en toda la región del Biobío.

Acorde a cifras de la Superintendencia de Educación en el Biobío, a la fecha se registran 26 denuncias de colegios que están fuera de la norma e imparten clases con temperaturas bajo los 12 grados Celsius, el mínimo establecido en el Decreto 548 del Ministerio de Educación.

En números eso triplica a los 8 reclamos por el ítem calefacción que hubo en 2017.  A la fecha, en total, se registran 59 denuncias por infraestructura deficiente.

“No hemos aplicado multas, lo que si hemos logrado es que los sostenedores apliquen medidas paliativas. Los procesos para llegar a determinar una multa no son rápidos como muchas veces la comunidad quisiera, por lo mismo intentamos que se tomen medidas, sabiendo que esto es urgente”, indicó el director regional (s) de la Superintendencia de Educación, Alejandro Arratia.

Los sostenedores, municipales, subvencionados o particulares arriesgan una multa de 23 millones de pesos.