Una investigación de la Universidad de Queensland, Australia, reveló que la mayoría de las mujeres encuentran más atractivos a los hombres con barba que a los lampiños.

El estudio liderado por el dr. Barnaby Dixson se tituló “La paradoja masculina: Barba y masculinidad facial interactúan para determinar los niveles de atracción de mujeres al rostro de los hombres”.

El equipo de científicos detectó rasgos faciales típicamente masculinos, como poseer un arco superciliar pronunciado, la frente, y una mandíbula robusta, los que arrojaron ser una señal directa de buena salud.

Sin embargo, la barba hace una alusión directa a la edad de los hombres y, por lo tanto, a su lugar dominante en la estructura social.

Para las mujeres, el vello facial despierta instintos tan primitivos como la supervivencia o la fertilidad, y por lo tanto, estimulan mantener una relación a largo plazo.