La educación técnico-profesional se posiciona como un actor clave para responder a las necesidades de la industria, fortalecer la empleabilidad y acelerar el desarrollo regional. Así lo destacó Ricardo Maggio, subdirector académico de Duoc UC sede San Andrés Concepción, durante su participación en el podcast Punto Estratégico de Sabes.cl, donde abordó los desafíos de la formación de capital humano en un escenario marcado por la transformación tecnológica y la innovación.
La formación técnico-profesional se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento económico de Chile y, especialmente, de regiones con un fuerte desarrollo industrial como el Biobío. La capacidad de formar profesionales preparados para enfrentar los desafíos tecnológicos, productivos y de innovación permite responder de manera eficiente a las necesidades de las empresas, que requieren talento especializado y con experiencia práctica desde el inicio de su vida laboral.
Ese fue uno de los principales temas abordados por Ricardo Maggio, subdirector académico de Duoc UC sede San Andrés Concepción, durante el capítulo “Carreras que impulsan la economía” del podcast Punto Estratégico, producido por Sabes.cl.
Durante la conversación, Maggio explicó que la educación técnico-profesional desempeña un rol estratégico al preparar a gran parte de la fuerza laboral que hoy sostiene sectores productivos esenciales para el país.
“La formación técnico-profesional siempre ha estado centrada en el aprender haciendo, y eso la convierte en una herramienta sumamente relevante para la productividad regional y nacional“, afirmó.
Formación técnico-profesional y productividad: una alianza estratégica
Uno de los principales desafíos de la educación superior consiste en mantener una conexión permanente con el mundo productivo. Según explicó el académico, las instituciones deben adaptar continuamente sus programas para responder a los cambios de las industrias y a las nuevas competencias que exige el mercado laboral.
“La educación debe evolucionar junto con las necesidades de las empresas. Es fundamental generar un vínculo permanente entre la oferta académica y los requerimientos reales de la industria“, sostuvo.
En este contexto, la actualización curricular adquiere un papel determinante. En Duoc UC, los planes de estudio son revisados cada cuatro años mediante procesos que incorporan la participación activa de representantes de distintos sectores productivos, permitiendo que las carreras mantengan altos estándares de pertinencia y empleabilidad.
Carreras con mayor proyección para el desarrollo del Biobío
El escenario económico actual plantea nuevas oportunidades para quienes optan por una carrera técnico-profesional. Maggio destacó que áreas como la ingeniería, el mantenimiento industrial, la informática, la ciberseguridad, la ciencia de datos y las energías renovables presentan una creciente demanda de profesionales especializados.
A ello se suma el fuerte desarrollo que experimentan sectores estratégicos para la Región del Biobío, entre ellos:
- Energías renovables.
- Automatización industrial.
- Electromovilidad.
- Logística y comercio exterior.
- Transformación digital.
- Ciberseguridad.
- Ciencia de datos.
- Industria marítima y construcción naval.
Precisamente, explicó que la eventual expansión de proyectos vinculados a la construcción naval podría abrir importantes oportunidades laborales para técnicos y profesionales especializados durante los próximos años, fortaleciendo el posicionamiento industrial de la región.
Inteligencia Artificial: una competencia indispensable para el futuro
La incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) en prácticamente todas las actividades económicas también ha transformado la forma en que se forman los futuros profesionales.
Por ello, Duoc UC ha integrado esta tecnología dentro de sus programas académicos como una asignatura transversal en diversas carreras.
“El entorno productivo cambia muy rápido y las instituciones debemos ser capaces de anticiparnos. Nuestra responsabilidad es preparar profesionales que respondan a esos nuevos desafíos tecnológicos“, señaló Maggio.
El avance de la automatización, el análisis de datos y las herramientas basadas en inteligencia artificial está modificando perfiles laborales en múltiples industrias, haciendo indispensable que los estudiantes desarrollen competencias digitales desde su etapa formativa.
Aprender haciendo: la metodología que fortalece la empleabilidad
Uno de los principales atributos de la formación técnico-profesional continúa siendo su enfoque eminentemente práctico.
Bajo la metodología del “aprender haciendo”, los estudiantes desarrollan competencias en laboratorios y centros tecnológicos equipados con infraestructura equivalente a la utilizada por las empresas, permitiendo enfrentar situaciones reales antes de ingresar al mercado laboral.
“Creemos firmemente que equivocarse en un ambiente controlado es una de las mejores formas de aprender. Nuestros estudiantes conocen la tecnología, trabajan con ella y desarrollan habilidades prácticas desde el inicio de su formación”, destacó.
Como ejemplo, mencionó el Centro Tecnológico de Ingeniería de la sede San Andrés Concepción, donde existen talleres especializados para mecánica automotriz y mantenimiento de vehículos pesados, equipados con tecnología de última generación utilizada por la industria.
A ello se suma una intensa política de vinculación con el medio, mediante la cual empresas e instituciones presentan desafíos reales que son incorporados al proceso formativo, permitiendo que los estudiantes desarrollen soluciones concretas mientras cursan sus carreras.
Educación técnico-profesional: clave para el crecimiento económico regional
La transformación productiva que vive la Región del Biobío requiere profesionales altamente capacitados para acompañar el desarrollo de nuevas industrias, impulsar procesos de innovación y fortalecer la competitividad empresarial.
En ese escenario, la educación técnico-profesional continuará siendo uno de los pilares para generar empleo de calidad, aumentar la productividad y responder a las demandas de sectores estratégicos que impulsan el crecimiento económico regional.
Finalmente, Ricardo Maggio formuló un llamado a los jóvenes que próximamente deberán elegir una carrera, invitándolos a analizar tanto sus intereses personales como las oportunidades laborales que ofrece cada especialidad.
“Lo ideal es encontrar el equilibrio entre aquello que apasiona a una persona y una carrera que tenga futuro laboral. Cuando se logra esa combinación, se genera una trayectoria profesional mucho más sólida y satisfactoria“, concluyó.
Con una creciente demanda por profesionales especializados, una estrecha vinculación con la industria y una formación basada en la experiencia práctica, la educación técnico-profesional se consolida como uno de los principales motores para impulsar la productividad, la innovación y el desarrollo sostenible del Biobío y de Chile.
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