Para las corporaciones que buscan garantizar su viabilidad, resiliencia y proyección a largo plazo, la construcción de relaciones simbióticas y sólidas con sus territorios de influencia ya no es opcional. Hoy en día, la sostenibilidad se gestiona desde la alta dirección como un pilar estratégico indispensable para la continuidad del negocio.
Así lo planteó Gonzalo González Ríos, Especialista Senior en Comunidades de Colbún en Biobío Cordillera, en el marco del foro de debate económico corporativo Punto Estratégico de Sabes.cl. De acuerdo con el ejecutivo, la compañía ha rediseñado su estrategia comunitaria para transicionar desde la filantropía tradicional hacia un modelo integral de co-creación y valor compartido. Este enfoque integra activamente a emprendedores, innovadores y stakeholders locales en la cadena de valor de los proyectos industriales, alineando el crecimiento financiero con el bienestar social.
“La responsabilidad social tradicional ha quedado obsoleta. Hoy el ecosistema corporativo exige dar dos pasos adelante: transicionar hacia un modelo de co-construcción activa, donde operar con licencia social signifique ser un socio estratégico y un vecino que genera valor conjunto“, enfatizó González.
Este enfoque responde a una tendencia global: las comunidades ya no aceptan ser meras espectadoras de la actividad industrial. Buscan ser agentes activos, verse involucradas en la gobernanza de su entorno y participar de las oportunidades y del capital económico que se genera en sus comunas. En este contexto, la colaboración radical entre el sector privado, los gobiernos locales, la academia y la sociedad civil es el catalizador clave para viabilizar inversiones con impacto real, medible y sostenible en el tiempo.
Innovación disruptiva: De pasivos ambientales a infraestructura de alto estándar
El máximo exponente de esta visión es el proyecto de economía circular ejecutado en el Estadio Federico Schwager de Coronel. A través de un proceso de ecoinnovación, Colbún transformó un pasivo industrial —cubiertas de PVC en desuso de la Central Santa María— en activos de infraestructura deportiva de alto rendimiento.
En lugar de externalizar el residuo hacia la disposición final en vertederos, Colbún lideró un proceso de open innovation vinculándose con Green Bricks, una startup biotecnológica de la provincia de Arauco especializada en la valorización de polímeros complejos. Mediante I+D aplicado, estos residuos textiles técnicos se incorporaron a una matriz de hormigón celular, permitiendo la fabricación de palmetas sustentables de alta tecnología que hoy revisten más de 600 metros cuadrados del complejo deportivo.
Esta iniciativa no solo rehabilitó espacios de alto valor social para la comunidad, sino que arrojó métricas de triple impacto sobresalientes:
- Rendimiento Técnico: Las palmetas desarrolladas ofrecen ventajas competitivas superiores para el uso atlético, destacando por su flexibilidad, absorción de impactos y durabilidad extrema frente al desgaste climático.
- Mitigación de Huella de Carbono: La captura y confinamiento de estos materiales evitó la liberación de más de 60 toneladas de CO₂ equivalente que se habrían generado por degradación térmica o ambiental.
- Eficiencia de Recursos: Se logró el cierre total de ciclo (cradle-to-cradle) de un desecho, transformándolo en un beneficio tangible para el ecosistema local.
Economía circular y ecosistemas asociativos: La ruta hacia el 2050
Esta iniciativa en Coronel no es un esfuerzo aislado, sino parte de una cartera de proyectos de economía circular intersectorial que Colbún impulsa junto a municipalidades y otros actores industriales. Entre ellos destaca la red asociativa para la recuperación de residuos pesqueros artesanales en el borde costero de Coronel, un programa multiempresa que mitiga el impacto de los desechos marinos protegiendo la biodiversidad local. Asimismo, los programas de upcycling textil han permitido reconvertir ropa corporativa técnica para Bomberos de Coronel y apoyar a startups locales que transforman residuos textiles en paneles termoacústicos para la edificación sustentable.
Para la alta dirección de Colbún, estas iniciativas no solo responden a las exigencias normativas actuales, sino que anticipan las demandas de las futuras generaciones de consumidores y trabajadores, fuertemente alineadas con la descarbonización. La meta país de alcanzar la carbono neutralidad al año 2050 exige que el ecosistema corporativo chileno acelere la transición.
El desafío estratégico del futuro ya no radica simplemente en mitigar impactos o reciclar saldos de producción. Radica en liderar, financiar e impulsar modelos de negocio circulares capaces de transformar lo que antes considerábamos basura en nuevas soluciones tecnológicas y urbanas. Solo a través de esta simbiosis industrial se podrá generar valor económico real, retornos sostenibles y una ventaja competitiva de largo plazo basada en la sostenibilidad y el desarrollo territorial.
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