El historiador penquista analizó el pasado industrial y agropecuario de la región, cuestionó la falta de infraestructura y aseguró que el futuro económico del Biobío debe apostar por el turismo, los servicios, la innovación y la conexión con los mercados del Pacífico.
El historiador Armando Cartes aseguró que la Región del Biobío posee las condiciones históricas, territoriales y humanas para recuperar protagonismo económico, aunque advirtió que aún persisten grandes déficits en infraestructura, planificación urbana y visión estratégica.
Durante su participación en el programa “Punto Estratégico”, en el capítulo “Economía de la cultura y patrimonio”, emitido por Sabes.cl., Cartes repasó el rol histórico de Concepción como centro agrícola, industrial y logístico del país, destacando que durante décadas la región abasteció al norte minero y salitrero con alimentos, textiles y productos manufacturados.
El Biobío como motor agrícola e industrial de Chile
El historiador y secretario general de Corporación SEMCO, recordó que, tras la independencia, la región vivió un importante auge económico gracias a la exportación de trigo y harina hacia mercados internacionales como California y Australia, especialmente durante la expansión económica mundial del siglo XIX. “El Biobío fue una verdadera potencia alimentaria. Competíamos incluso con Argentina en producción agropecuaria”, afirmó.
Según explicó, el crecimiento regional estuvo estrechamente ligado a las necesidades de abastecimiento del norte salitrero y minero. Desde Concepción salían alimentos, ganado, textiles, cerveza y productos manufacturados hacia las zonas del norte grande y también hacia los territorios involucrados en la Guerra del Pacífico.
El académico destacó que la región fue industrial mucho antes que otras zonas del país, impulsada por ciclos productivos vinculados al carbón, la actividad textil y el desarrollo fabril. “Tuvimos energía, puertos, bancos, ferrocarriles e industria pesada mucho antes del auge industrial del siglo XX”, indicó.
Asimismo, señaló que gran parte del desarrollo económico regional se sostuvo hasta la década de 1970, cuando la apertura comercial y la competencia internacional comenzaron a afectar severamente a industrias tradicionales como el calzado y los textiles.
Infraestructura, conectividad y centralismo: las deudas pendientes
Uno de los principales puntos abordados por Cartes fue la falta de infraestructura estratégica para potenciar el desarrollo del Biobío. El historiador criticó que el Estado siga privilegiando puertos y proyectos de la zona central, dejando relegadas iniciativas clave para el sur del país. “El Biobío podría transformarse en el gran polo portuario y logístico de la macrozona sur, pero faltan inversiones y decisión política”, sostuvo.
En ese contexto, mencionó proyectos pendientes como la consolidación portuaria en Coronel, mejores rutas costeras, una mayor conectividad aérea internacional y el fortalecimiento del transporte ferroviario metropolitano.
También defendió la necesidad de avanzar hacia un sistema de metro para el Gran Concepción, argumentando que el Biotrén ya no es suficiente frente al crecimiento urbano y los tiempos de traslado. “El transporte es clave para construir una ciudad más integrada y humana”, afirmó.
Cartes advirtió además que Concepción enfrenta importantes desafíos urbanos debido a su expansión acelerada, especialmente por la presión sobre humedales, servicios básicos y conectividad.
A su juicio, el crecimiento debe planificarse de forma metropolitana y no comunal, evitando la fragmentación territorial y apostando por una ciudad más integrada con el río Biobío y sus espacios públicos.
En materia urbana y cultural, el historiador también abordó el debate sobre la ampliación del crematorio de Concepción y el futuro de los cementerios tradicionales. Cartes explicó que la cremación ha crecido sostenidamente en Chile y el mundo, transformándose en una alternativa cada vez más común por razones culturales, económicas y de espacio urbano. En ese contexto, planteó que el Cementerio General de Concepción podría evolucionar en el futuro hacia un gran parque metropolitano, similar a experiencias europeas donde antiguos camposantos se integran como espacios patrimoniales y áreas verdes abiertas a la comunidad.
Turismo, patrimonio y servicios: el nuevo horizonte económico
Durante la conversación, el historiador insistió en que el futuro del Biobío debe construirse sobre una nueva economía vinculada a los servicios, el turismo, la innovación y el patrimonio cultural. “El Pacífico no es una barrera, es un camino. Tenemos puertos, universidades, clima, paisajes y una enorme demanda potencial desde Asia”, señaló.
En esa línea, destacó el potencial turístico de la región, considerando sus playas, montañas, viñas, gastronomía y riqueza natural. Sin embargo, advirtió que aún falta infraestructura básica para consolidar una industria turística competitiva. “No basta con tener paisajes. Se necesita inversión, rutas, servicios, promoción y una estrategia conjunta entre el sector público y privado”, expresó.
Cartes también valoró el rol universitario y cultural de Concepción, señalando que la ciudad cuenta con una masa crítica capaz de impulsar innovación y dinamismo económico.
Finalmente, el historiador abordó el cambio cultural asociado a temas urbanos y patrimoniales, como la creciente utilización de crematorios y la necesidad de pensar servicios metropolitanos compartidos. “Más que falta de recursos, lo que falta es voluntad y una visión común de desarrollo”, concluyó.
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