Una historia marcada por el control social, la moral de época y las estructuras de poder es la que propone Las Aristócratas, obra del dramaturgo Felipe Zambrano, que se presentará el próximo 24 de abril en el Teatro Biobío.
La puesta en escena cuenta con un elenco femenino compuesto por la destacada actriz Luz Jiménez, que conversó con SABES, Sigrid Alegría, Claudia Pérez, Tamara Ferreira, Daniela Gala y Pascale Zelaya.
El origen del montaje se remonta a un encargo académico que trascendió. “Fue una obra pedido que me hicieron un grupo de estudiantes de la Universidad Católica para escribir sobre un grupo de mujeres aristócratas”, explicó Zambrano a SABES. Una petición que el dramaturgo terminó haciendo propia, transformándola en una historia compleja llevada al escenario con sensibilidad.
A partir de ese punto, Felipe desarrolló una investigación que lo llevó a profundizar en las normas sociales que marcaban la vida de estas mujeres. “Me fui encontrando con un grupo de mujeres que más allá de la clase social estaban muy determinadas por ciertos parámetros socioculturales de la época y de un deber ser”, señaló.
La obra transcurre en dos momentos históricos, 1891 y 1931, y aborda conflictos íntimos atravesados por el contexto político y social. En ese marco, uno de los ejes dramáticos surge desde una experiencia profundamente dolorosa. “Hay un vínculo en común que surge por el dolor de una mujer que queda embarazada fuera del matrimonio (…) y eso desencadena una serie de acciones que tienen que ver con la imposibilidad de la maternidad y la coerción de la libertad”, detalló el autor.
Entre la historia y el silencio: mujeres marcadas por su época
Para Luz Jiménez, el interés por sumarse al proyecto fue inmediato. “Me llamó mucho la atención el tema, porque tiene que ver con nuestra historia, nuestros antepasados”, afirmó. En esa línea, la actriz profundizó en las prácticas sociales que aborda la obra. “Era muy importante conservar la virginidad antes de casarse (…) la mujer tenía que ser perfecta, impecable”.
Esa mirada no solo reconstruye una época, sino que expone las lógicas que ordenaban la vida privada de las mujeres. Donde el control social se ejercía desde lo íntimo. La pieza pone en escena cómo esos mandatos, asociados al honor, la moral y el “deber ser”, condicionaban decisiones, vínculos y destinos
Uno de los aspectos que destaca el montaje es su capacidad de generar reflexión a partir del relato inspirado en factores históricos. Sin embargo, desde Luz y Felipe enfatizan que no buscan imponer una lectura única. “Uno lo entrega con toda honestidad (…) lo que pasa en la platea es lo que tiene que pasar”, sostuvo Jiménez.
Zambrano, en tanto, plantea que la obra invita a revisar el presente a través del pasado. “Es una forma de mirar cuánto hemos avanzado o cómo estamos en relación al pasado (…) un espacio de reflexión a través de la emoción y la entretención respecto de cuánto hemos cambiado en Chile realmente”, indicó.
Desde lo personal, ambos coinciden en que uno de los elementos más impactantes del relato es el dolor que atraviesa a sus personajes.
Una propuesta escénica que construye atmósferas
En términos escénicos, la obra también destaca por su propuesta estética, con el diseño integral de Tamara Figueroa y vestuario a cargo de Julio San Martín, además de música original compuesta especialmente para la puesta en escena.
Más allá de su relato, Las Aristócratas se instala como una experiencia que busca interpelar al espectador desde la emoción. Sin anticipar giros ni desenlaces, el equipo apuesta por el encuentro directo con la escena. “Es mucho mejor ver lo que pasa ahí (…) y sorprenderse. Dejarse sorprender”, planteó Luz Jiménez, subrayando el carácter vivo del teatro.
En esa línea, la obra no solo reconstruye una época, sino que abre una reflexión sobre el presente. Para la actriz, uno de los elementos más significativos es precisamente ese contraste: “Así era Chile antes”, dijo, dejando en evidencia cómo el montaje permite observar, sin juicios explícitos, las estructuras sociales del pasado y su eco en la actualidad.
Finalmente, el equipo extendió la invitación al público penquista a asistir a la función. “Vayan a ver la obra, vale la pena”, señaló Jiménez. Por su parte, Zambrano agregó que se trata de “una obra para ver en familia”, adelantando además que al término de la función el público podrá acceder a una antología que reúne sus tres trabajos más recientes.
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