Dentro del marco de la competencia, hay múltiples ámbitos en los que nuestro país sobresale como un exponente mundial: boxeo, freestyle, fighting games o juegos de pelea, karate, natación, rally Dakar, tenis tradicional o de mesa, velerismo, entre otros. Que no quede duda de que Chile es una “bestia competitiva”. Sin embargo, nótese que las áreas en las que destaca tienen un factor en común: son disciplinas que exigen rendimiento individual.
En lo relativo a logros colectivos, aún estamos “en pañales”. En este sentido, los triunfos internacionales chilenos más reconocidos son los de la Generación Dorada del fútbol, como bicampeona de América en 2015 y 2016; y los de Nicolás Massú y Fernando González, con la doble medalla de oro en tenis en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Psicólogo deportivo explica las causas
Aunque los hitos anteriormente mencionados tienen un gran peso histórico, Chile no ha vuelto a triunfar en competencias de carácter colectivo a nivel internacional.
En esta misma línea, el Psicólogo Deportivo Joaquín Stuardo explicó que “en la cultura chilena está muy instalada la meritocracia y la competitividad, es decir, que los deportistas creen que sus logros estarán dados por el esfuerzo y dedicación que ellos entreguen. A esto se suma que la expectativa de logro está enfocada en destacar, pero pocas veces se centra en ser parte de un proyecto más grande“.
Otro factor clave que incide en la mentalidad competitiva individualizada que presentan los chilenos, es que “la inversión en el deporte nacional no llega al nivel de otros países. Esto fomenta la creencia del deportista de que nadie va a ´venir a salvarlo´ o a darle las herramientas que necesita, y esto a su vez refuerza la individualidad y narrativa de que es él o ella contra todos los demás”, agregó el profesional de la salud mental.
No obstante, el psicólogo hace hincapié en que “muchas veces se tiende a ´psicologizar´ un resultado deportivo, ósea, en un triunfo o fracaso se responsabiliza al nivel de confianza del competidor o por lo que pasaba en su mente durante la disputa. A veces simplemente son pequeños ajustes de rutina que se pueden hacer, y que marcan una gran diferencia en el desempeño”.
Se marca el mismo patrón en los Esports
Chile también ha sobresalido mundialmente en los esports o deportes electrónicos, sin embargo, se marca el mismo patrón anteriormente mencionado: mucho rendimiento individual pero un desempeño colectivo “en pañales”. En este sentido, los hitos más destacados han sucedido en el género de los juegos de pelea.
A nivel colectivo, en el mejor de los casos, tenemos a dos chilenos considerados jugadores de clase mundial en el Valorant -famoso shooter de Riot Games compuesto por dos bandos de cinco miembros-, y estos son Angelo “Keznit” Mori y Roberto “Mazino” Rivas. También cabe mencionar el rendimiento de nuestro país en Counter Strike como uno de los máximos exponentes de Sudamérica.
Según Francisco Durán, psicólogo deportivo y dirigente de UDEC Esports, “es común ver una alta motivación inicial y con grandes expectativas de llegar a los mejores equipos”, lo que habla del “hambre competitiva” del jugador chileno. No obstante, se presenta una clara desmotivación y “golpe de realidad” cuando se ven enfrentados a todo el proceso que hay detrás para rendir a un nivel profesional.
Esta desmotivación se ve potenciada por una “estructura débil en la escena ´nacional” de los esports, en donde hace falta un ecosistema que promueva procesos a largo plazo”, indicó Francisco, añadiendo -a modo de conclusión- que, “en el caso los ´fighting games´ el rendimiento depende casi exclusivamente del jugador” y no tanto de su entorno. Por lo que, en muchos casos, se suele abandonar la aspiración de convertirse en gamer profesional, sobre todo en juegos de equipo.
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