Producto del conflicto de Irán contra Israel y Estados Unidos, se han producido varias defunciones tanto en terreno israelí como en territorio iraní, siendo una de ellas la de la persona que constituía la cabeza del país islámico, Alí Hoseiní Jameneí quien falleció en Teherán producto de la Operación Furia Épica en donde se desplegaron bombas sobre el hogar del jefe de Estado iraní. Como consecuencia, la Asamblea de Expertos emitió una resolución que designó a Mojtabá Jameneí como el nuevo líder supremo de Irán.
Mojtabá es el segundo de los seis hijos de Alí Jameneí, nacido en 1969 en Mashhad, una ciudad al noroeste de Irán. Y es que a pesar de ser uno de los descendientes de la figura más importante de la nación de Oriente Medio, el historial público que rodea al heredero del poder en Irán es bastante discreto.
Un disimulado perfil
Por un lado, el ahora jefe de Estado iraní nunca había desempeñado una función dentro del régimen encabezado por su padre. No obstante, sí mantenía una cercanía con entes como la Guardia Revolucionaria Islámica. De la misma manera, se ha apuntado a Mojtabá Jameneí como poseedor de un importante capital económico, centrado principalmente en el sector inmobiliario y distribuido en países europeos.
Una de las pocas ocasiones en las que Mojtabá Jameneí se pronunció públicamente fue durante las elecciones presidenciales de 2005, cuando el candidato Mahmud Ahmadineyad postuló para ocupar el cargo de jefe de Gobierno (que en la jerarquía de poder iraní es superado por el de líder supremo). Ante ello, el segundo hijo de Alí Jameneí manifestó su apoyo a Ahmadineyad, quien terminó por consagrarse como ganador con un total de 63, 24% de las voces. No obstante, se acusó a Mojtabá de deformar el curso natural de la elección producto de secundar al candidato conservador.
Similitudes con Alí Jameneí
En lo que respecta a su compás ideológico (y comparado con su padre), Mojtabá Jameneí representa una continuidad de los pasos de su progenitor puesto que ambos adscriben a una postura fuertemente ligada al conservadurismo, por que la política iraní podría seguir un actuar similar al que tenía con Alí Jameneí, no obstante, existen ciertas diferencias entre el fallecido líder y su sucesor.
Por otro lado y mientras que Alí Jameneí conservaba un alto rango dentro de la composición clerical de Irán, su hijo mantiene un rango considerado de mediana importancia (Hoyatoleslam).
Independiente de aquello, el nombramiento del nuevo jefe de Estado de Irán no estuvo exento de críticas tanto internas como externas al régimen del país de Medio Oriente. Mientras que la decisión de la Asamblea de Expertos fue calificada como una imposición dinástica, Estados Unidos mencionó que la estadía del nuevo líder no se sostendrá en el tiempo.
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