En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, distintas trayectorias femeninas en Concepción cobran especial relevancia por el impacto que han tenido en la historia social, cultural y política de la ciudad.
Una de ellas es Olimpia Riveros Ravelo (83), profesora de castellano, histórica dirigente sindical y actual concejala de Concepción, cuya vida ha estado marcada por la defensa de los derechos laborales, la educación pública y la democracia.
Su historia atraviesa décadas de profunda transformación del país, desde su formación universitaria en la Universidad de Concepción, pasando por la persecución durante la dictadura, que incluyó la pérdida de su trabajo y la tragedia familiar, hasta su rol en la creación de organizaciones sindicales que marcaron la historia reciente de Chile.
Hoy, en su segundo período como autoridad municipal, Riveros sigue vinculando su acción pública a las mismas banderas que marcaron su vida, la educación, los derechos humanos y la organización social.
Una infancia obrera que marcó su mirada social
La historia de Olimpia Riveros comienza en San Fernando, donde creció en una familia trabajadora. Su padre, a quien describe como un “obrero culto”, tuvo una fuerte influencia en su formación y en su forma de entender las injusticias sociales.
“Hay un principio básico libertario de formación familiar. Mi padre era un obrero culto, que había leído mucho, y dentro de las muchas conversaciones con sus hijos, yo soy la hija mayor, la única mujer, los demás eran varones y menores, yo tengo mis primeros recuerdos de que se nos hablaba de la lucha de clases, de la explotación, del capitalismo, de los derechos de las personas. Eso se me quedó para siempre, y me permitió tener un espíritu crítico, una actitud crítica frente a las situaciones de injusticia”.
Riveros recuerda que su infancia estuvo marcada por una experiencia social que le permitió ver dos realidades distintas. Por un lado, la vida en una población obrera; por otro, el paso por un sistema educativo que pertenecía a un contexto social diferente.
Ese contraste, explica, fue una de las primeras experiencias que la llevó a cuestionar las desigualdades.
Sus estudios en la UdeC y militancia política
A fines de los años 50, Olimpia Riveros llegó a Concepción para estudiar Pedagogía en Castellano en la Universidad de Concepción.
Durante esos años también trabajó como locutora en Radio UdeC, experiencia que marcaría su vida personal y política. Fue allí donde conoció a Fernando Álvarez Castillo, locutor y libretista que posteriormente sería intendente de Concepción y una de las víctimas de la dictadura.
“Había un personaje (en la radio) que me marcó para el resto de la vida, porque era un locutor y libretista que se llamaba Fernando Álvarez Castillo, que posteriormente fue intendente de Concepción y víctima de la dictadura, lo mataron en dictadura. Fuimos muy amigos durante varios años, conversamos, y además éramos medio vecinos. Él influyó muchísimo en mi decisión de ser militante, de ser comunista. Me entregó luces, me facilitó literatura, sirvió de contendor de mis dificultades para comprender algunas cosas. Fue muy hermosa esa amistad”.
Durante los años 60, el ambiente universitario también estuvo marcado por el debate sobre la reforma universitaria, lo que profundizó su convicción de que los cambios sociales requerían organización colectiva.
El golpe de Estado y los años más difíciles
El 11 de septiembre de 1973 sorprendió a Olimpia Riveros en un rol clave dentro del mundo de las comunicaciones, ya que era directora de la Radio Simón Bolívar, emisora vinculada al Partido Comunista.
“Estaba ya casada, con dos hijas en ese momento. Y me atreví, me atreví y dije, bueno, ya soy directora de la radio Simón Bolívar. Asumí eso, y ahí me pilló el golpe, siendo directora. Y pública, porque otra de las cosas que me significaron ser reconocidamente política comunista, fueron los grandes actos, las grandes manifestaciones”.
Tras el golpe militar, la radio fue tomada por los militares y su vida cambió radicalmente. Aunque no fue encarcelada, los años posteriores estuvieron marcados por la persecución, el miedo y la pérdida.
Riveros recuerda que muchas personas le pedían esconderse o abandonar el país, mientras amigos y compañeros de militancia eran detenidos, torturados o asesinados.
Su propia familia también fue golpeada por la represión. Uno de sus hermanos fue ejecutado político en 1978 y otro fue detenido, torturado y expulsado del país.
En medio de ese escenario, la solidaridad entre vecinas se transformó en una forma de resistencia cotidiana.
“A los dos o tres meses,juntándome con dos o tres amigas, y ahí sí que funcionó la cosa de género, con dos o tres amigas vecinas, empezamos a juntar un jabón, una peineta, una toalla, y empecé a ir al estadio regional, a entregarlo a través de las rejas a los militares para que le pasaran a algún compañero, ni siquiera tenían nombres de detenidos, para que pasaran estos paquetes”.
Volver a hacer clases en plena dictadura
Pese a las dificultades, Olimpia Riveros logró retomar algunas horas de docencia en el Liceo Lorenzo Arenas de Concepción, una oportunidad que recuerda con emoción.
“Tuve la suerte de poder retomar unas poquitas horas de clases que tenía en el Liceo Lorenzo Arena, gracias a dos personas jóvenes, que estaban haciendo el reemplazo de mi horario. Me presenté frente a las nuevas autoridades del Liceo, con mucho temor, porque podían haberme tomado detenida, no lo hicieron. Y un rector designado para esos días, no era el rector que nosotros teníamos, llamó a estas dos personas jóvenes, y les dijo, delante mío, que yo estaba solicitando regresar a hacer clases, y que ellas decidieran si me dejaban las clases. Estas jóvenes, que no sé su nombres, dijeron inmediatamente, no las oraciones de la señora Olimpia, cosa que agradezco infinitamente, porque fue determinante para que yo pudiera seguir trabajando”.
Sin embargo, en 1986 fue exonerada de la educación, tras asumir responsabilidades dirigenciales en la Asociación Gremial de Educadores de Chile, organización que se transformó en uno de los espacios de resistencia contra la dictadura.
“Había asumido tareas de dirección en la Asociación Gremial de Educadores de Chile, que fue un organismo antidictatorial que nace para resistir la municipalización de la educación. Ese fue el leitmotiv inicial, y se transformó rápidamente en una organización más que antimunicipalización, antidictadura. Entonces éramos Patrio Muerte contra la dictadura, contra la AFP, contra la municipalización, contra la constitución”.
Una vida ligada al sindicalismo y la educación
A lo largo de su trayectoria, Riveros ha ocupado diversos espacios dentro del movimiento sindical chileno.
Fue dirigenta del Colegio de Profesores durante tres períodos y participó activamente en la creación de importantes organizaciones del mundo laboral, como la Asociación Gremial de Educadores de Chile, el Comando Nacional de Trabajadores y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
Su historia como docente también comenzó temprano. Mientras estudiaba pedagogía, participó en un proyecto educativo impulsado por estudiantes que permitía ofrecer educación a trabajadores adultos en el año 1962.
“Empecé a hacer clases en un liceo nocturno que hacía clases para adultos y este liceo nocturno reconocido oficialmente fue una construcción del Centro de Alumnos de la Escuela de Educación donde yo estaba. Así como hacíamos un programa de radio, también se atendía a un liceo completo que tenía solo profesores que éramos estudiantes de pedagogía. Esa fue mi primera experiencia en el 62″
Posteriormente ejerció la docencia en el Liceo Lorenzo Arenas entre 1965 y 1986, hasta su exoneración.
El reconocimiento del presidente Gabriel Boric
En 2025, su trayectoria fue reconocida a nivel nacional cuando recibió el Premio Manuel Bustos Huerta, distinción que reconoce a dirigentes sindicales destacados por su compromiso con los derechos de las y los trabajadores. La ceremonia, que se realizó en el Salón Montt-Varas del Palacio de La Moneda, fue encabezada por el presidente Gabriel Boric.
Durante la entrega del reconocimiento, el mandatario destacó que “Es un premio a quienes al final del día han contribuido a que todos comprendamos que la vida no se agota en nuestra experiencia personal, sino que se enriquece cuando somos parte de un colectivo más grande y nos unimos en pos de un bien común”.
De dirigente social a concejala de Concepción
Actualmente, Olimpia Riveros se desempeña como concejala de Concepción en su segundo período, cargo desde el cual mantiene su foco en temas que han marcado su trayectoria, la educación pública, los derechos humanos y las problemáticas sociales y ambientales de la comuna.
Su rol municipal se suma a una vida completa de participación social, donde la organización colectiva y la defensa de la democracia han sido constantes.
El mensaje de Olimpia Riveros a las mujeres de Concepción
En el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Riveros también quiso dejar un mensaje a las mujeres de la comuna, destacando su rol en la vida cotidiana y en los procesos de cambio social.
“Yo las llamo a ser conscientes de su heroicidad, de su mística de trabajo, de su compromiso, porque son como leonas para defender a su gente también. Y eso a mí me impresiona mucho, porque generalmente se postergan en muchos aspectos en resolver sus propias necesidades, incluso de salud, para dar paso a su familia, en prioridad. Entonces yo las llamo a participar. Sé que cuesta, sé que es un esfuerzo, pero la participación de la mujer nos ayuda a contribuir al cambio que se requiere, a los cambios de verdad, a los cambios profundos. La democracia no solo es la estructura formal de la democracia, la democracia también se vive cotidianamente, exigiendo el respeto y fomentando el respeto y el trabajo solidario”.