El Ministerio del Medio Ambiente declaró oficialmente al Rocuant-Andalién como Humedal Urbano, una medida que fortalece la protección de este ecosistema ubicado en la Región del Biobío y reconocido por su alto valor ecológico.
Se trata de una noticia largamente esperada por autoridades y organizaciones vinculadas a la conservación ambiental, especialmente tras las diversas dificultades que enfrentó el proceso antes de concretarse.
El Municipio de Talcahuano, indicó a través de sus redes sociales que “este ecosistema funciona como un sistema mixto único: actúa como marisma influenciada por las mareas y, en diversos sectores, como humedal palustre de agua dulce. Es el hogar de más de 120 especies, entre las que destacan aves acuáticas, peces, anfibios y reptiles”.
El humedal posee una superficie total de 1.377 hectáreas y es considerado un sitio de relevancia internacional para las aves migratorias, al albergar una de las mayores diversidades de avifauna del país.
Desde organizaciones socioambientales también destacaron la importancia de este reconocimiento.
Patricio Ortiz Soazo, presidente de Fundación Bandada que ha trabajado más de 20 años entorno al humedal indica que “para quienes hemos trabajado durante años en su protección, representa el reconocimiento oficial de la relevancia ecológica y social que este humedal tiene para la región del Biobío y para el país”.
Según explicó el representante de la organización, “este resultado también refleja el trabajo persistente de muchas organizaciones socioambientales, comunidades locales, investigadores y personas que por décadas han visibilizado la importancia de este ecosistema y la necesidad de protegerlo frente a diversas amenazas”, agregó.
Un ecosistema clave para aves migratorias
El Rocuant-Andalién es considerado uno de los humedales costeros más relevantes del centro-sur de Chile, debido a la diversidad de ambientes que lo conforman, entre ellos marismas, lagunas, planicies intermareales, canales y playas.
De acuerdo con Fundación Bandada, estas condiciones permiten que el humedal funcione como un espacio fundamental para la alimentación, descanso, reproducción e invernada de numerosas especies de aves residentes y migratorias.
Entre ellas se encuentran especies como el pilpilén común, que nidifica en sus playas, así como aves migratorias que llegan desde el hemisferio norte, como el zarapito común, el pitotoy chico y la gaviota de Franklin.
El área también fue reconocida en 2009 como un sitio IBA (Important Bird and Biodiversity Area), una categoría internacional que identifica territorios clave para la conservación de aves y su biodiversidad asociada.
Asimismo, la Playa Isla de los Reyes Rocuant, que forma parte del sistema del humedal, fue incorporada en 2023 a la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, debido a que alberga al menos el 1% de las poblaciones biogeográficas del pilpilén común y del zarapito común.
Además de su valor ecológico, el humedal cumple funciones clave para las comunidades, como la regulación de inundaciones, la captura de carbono, la mantención de la calidad del agua y la generación de espacios para la educación ambiental, investigación científica y recreación.
Desafíos tras la declaratoria
Desde las organizaciones ambientales advierten que, si bien la declaratoria representa un avance importante, no garantiza por sí sola la protección total del ecosistema.
“La declaratoria como humedal urbano constituye un avance muy relevante, ya que reconoce oficialmente el valor ecológico del humedal Rocuant-Andalién y permite incorporar su protección dentro de los instrumentos de planificación territorial y de gestión ambiental. Sin embargo, esta figura por sí sola no garantiza automáticamente una protección efectiva del ecosistema”, explicó Ortiz.
Entre las principales amenazas que enfrenta el humedal se encuentran la presión urbana e industrial, proyectos de infraestructura, alteraciones hidrológicas, contaminación por plásticos e hidrocarburos, tránsito de vehículos en zonas de playa y perturbación de fauna por animales domésticos.
Por ello, las organizaciones plantean que el principal desafío será avanzar hacia una gestión integrada del humedal, considerando su escala ecológica y la conectividad entre sus distintos ambientes, además de su rol dentro de la ruta migratoria del Pacífico para aves a escala continental.
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