Los apicultores de la Región del Biobío están enfrentando una temporada complicada debido a condiciones climáticas inusuales que han afectado la producción de miel. Lluvias durante la floración, tormentas eléctricas y bajas temperaturas han reducido la disponibilidad de néctar, lo que se traduce en cosechas más bajas respecto a lo esperado.
Según La Tribuna, productores consultados en diversas comunas explican que fenómenos como la lluvia durante el periodo de floración de especies clave, como el quillay, dificultan que las abejas recolecten suficiente néctar. Esto influye directamente en la cantidad de miel que puede obtenerse en la temporada.
En algunos casos, las pérdidas en la producción alcanzan hasta un 40% en comparación con años normales, de acuerdo con estimaciones de organizaciones apícolas y dirigentes del sector. Esta merma es especialmente significativa para quienes dependen de la actividad como ingreso principal.
“A nosotros acá en el sector nos llovió dos veces y eso fue lo que nos causó un problema aún más grande“, comentó Orlando Ira Ira al medio mencionado.
Las consecuencias climáticas también obligan a muchos apicultores a ajustar sus prácticas. Por ejemplo, recurriendo a la alimentación suplementaria de colmenas o trasladando parte de sus colmenares a zonas con mejores condiciones florísticas para intentar compensar la falta de recursos en el entorno inmediato.
Además de los factores meteorológicos, productores y representantes del sector señalan que la disponibilidad de flora melífera juega un rol central en la rentabilidad del rubro, y que su reducción persistente por variaciones climáticas puede agravar la situación si no se implementan estrategias de manejo adaptativo y apoyo técnico.
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