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“Alcanza para el pan con mantequilla”: el relato de los colectiveros de Lirquén por la drástica baja de pasajeros tras incendios

Por | 2026-02-19T16:45:24

A más de un mes del incendio forestal que arrasó con los cerros de Lirquén, las consecuencias no solo se ven en las viviendas quemadas, sino que también se siente fuertemente en el volante de los colectiveros.

El gremio, que es el único medio de transporte que llega hasta sectores como Villa Miramar, Geo Chile y Vista Hermosa, asegura que su trabajo cayó drásticamente tras la emergencia, dejando en evidencia que la tragedia significó una brusca baja de pasajeros en las zonas más golpeadas.

Antes del siniestro, los recorridos hacia el cerro eran el “pulmón” del rubro, y hoy, la baja en pasajeros tiene a varias familias complicadas.

La dura realidad de los colectiveros en Lirquén

Daniel Montecinos, conductor de la Línea 1 de Penco, vive en carne propia la crisis, ya que su colectivo es la única fuente de ingreso del hogar, en el que vive junto a sus dos hijos y a su esposa, quien tiene una discapacidad. Antes del incendio, transportaba “en promedio 80 a 100 pasajeros”. Hoy, tras la tragedia, moviliza “fácilmente 20”.

Según relató, la caída fue abrupta, ya que “Acá el trabajo fácilmente bajó en un 60%. El fuerte de nosotros era el Cerro del Lirquén. De Lirquén hasta acá se quemó el 80%. Perdimos 60% del trabajo. Entonces no estamos trabajando gente. Además nosotros no teníamos ayuda de nadie”.

Durante la semana posterior al incendio, Daniel ni siquiera pudo salir a trabajar por la carga emocional que significó el mega siniestro. “Yo estuve una semana sin poder moverme. Por el tema de colegas afectados que hubieron. 12 colegas perdieron todo (…) Entonces esa semana igual era shockeante verlo”, contó.

Las cuentas, sin embargo, no se detienen y es eso lo que hoy más le complica. “Tengo que pagar la cuota del vehículo, combustible, y ahí está vivo”. Tras ser consultado por si alcanza para vivir en este escenario, respondió con crudeza que “Para el pan con mantequilla seguro”. Y agregó que el trabajo está “Malísimo”.

Evacuaciones de madrugada y el costo emocional del incendio

La noche del incendio, varios conductores dejaron de lado cualquier cálculo económico. Mario Aguilera, de la Línea 2, ofreció su vehículo para evacuar gratuitamente a vecinos hacia zonas seguras. “Anduve evacuando a gente como hasta las 5 de la mañana esa noche con el colectivo trasladando a gente hasta esa hora. También me encerró el fuego, estuve a punto que se me quemara el auto”, recordó.

El desgaste fue tal que estuvo dos días sin trabajar por el impacto psicológico. Cuando volvió a manejar, la situación era distinta, y cobrar el pasaje se le hacía casi imposible por la crisis que viven los residentes del sector. “Los primeros días daba pena cobrarle a la gente, entonces, muchas veces no lo cobraba. por lo mismo porque sabíamos que a ellos se les quemaron sus casas, se les quemó la plata que tenían, todo lo que tenían, entonces ¿Cómo íbamos a tener cara de cobrarle?”, relató.

Al igual que sus colegas, Mario contó que “Uno se ve afectado (económicamente) porque uno cuenta con una plata todos los meses y no la tenís. Entonces, claro que eso nos afecta a todos”, agregó.

Menos pasajeros, tacos y partes: el otro problema en los cerros

La baja en la afluencia no es el único obstáculo. Alex Márquez, también de la Línea 2, explica que el movimiento en Lirquén cambió por completo. “Se ha notado la baja porque primeramente, el público está más afectado en Lirquén y no se mueve de ahí. El público que queda solamente es en Penco . Y como se dio en los primeros días y hasta el día de hoy, todavía que se toman las calles y hay taco, por ende no se puede trabajar bien porque no hay una fluencia de recorrido constante”.

A eso se suman complicaciones en los accesos a los cerros. Algunos colegas incluso recibieron infracciones por no completar los recorridos, pese a que las condiciones no lo permitían. “Muchos se vieron afectados que les sacaron parte, porque los vehículos no llegaban arriba a Miramar, pero era por un tema de que cuando suben los camiones y las retroexcavadoras a trabajar, no dejan subir los vehículos las autoridades que están controlando el tráfico a la entrada”, explicó.

El problema, detalló, es estructural, y se debe a que “Las calles son muy estrechas (…) donde suben maquinaria y camiones para trabajar, no nos dejan subir a nosotros por el peligro de atorchamiento, choque”.

Apoyo entre colegas en medio de la crisis

En medio del escenario adverso, también hubo gestos de apoyo. Según relató Alex, “Llegó una línea qué era de afuera (…) y vinieron a dejar un aporte y víveres a los colegas afectados”.

Mientras la reconstrucción del Biobío avanza en los cerros de Lirquén, los colectiveros siguen recorriendo las mismas calles, con menos pasajeros y más incertidumbre, sosteniendo el transporte de los sectores damnificados, y además a sus propias familias.

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