El director del area de infancia y familia de la Corporación Catim, Walter Becerra, advirtió sobre el impacto emocional que han vivido niños, niñas y adolescentes tras los incendios forestales que afectaron a comunas como Penco, Lirquén, Punta de Parra, Florida y Concepción. Según explicó, la emergencia no solo dejó daños materiales, sino también profundas consecuencias psicológicas que requieren acompañamiento a largo plazo.
“Las familias están compuestas por niños y niñas que tienen una mirada particular de lo que ocurre. Estamos trabajando para ver de que forma se pueden aminorar los efectos físicos, psicológicos y emocionales que deja una catástrofe de esta magnitud”, señaló.
Becerra explicó que la afectación emocional varía según la edad y la experiencia vivida por cada menor. Mientras que en niños pequeños se recomienda evitar la exposición directa a escenas de destrucción, con escolares y adolescentes es importante explicar con claridad lo sucedido, sin generar falsas promesas sobre el futuro. “No podemos asegurar que algo así no volverá a pasar; lo importante es prepararlos para los cambios que vendrán”, afirmó.
Desde el primer minuto equipos psicosociales comenzaron a desplegarse en terreno para contener a las familias que habían perdido sus hogares. Sin embargo, el profesional recalcó que los programas existentes no están diseñados específicamente para emergencias, por lo que dependen de la coordinación institucional y de los recursos disponibles.
Catim: “Lo inmaterial es cómo reconstruir esas vidas, esas historias“.
Uno de los puntos críticos, indicó, es que muchos niños afectados no forman parte de redes de protección especializada, pese a haber sufrido una vulneración grave de derechos producto de la catástrofe. “La institucionalidad debería ampliar el rango de apoyo, porque hoy estamos reparando lo material, pero lo psicológico será un trabajo de largo aliento”, advirtió.
Además, señaló que varios profesionales que trabajan en el territorio también resultaron damnificados, lo que complejiza aún más el proceso de acompañamiento comunitario.
El director enfatizó que escuchar a los niños y validar sus emociones es clave durante la reconstrucción. “Las circunstancias generaron una gran catástrofe en la vida de muchos niños y ese es el intangible, hoy día nos estamos concentrando en lo material. Lo inmaterial es cómo reconstruir esas vidas, esas historias.
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