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Director del HGGB: “Recibimos seis pacientes en la Unidad de Grandes Quemados y actualmente están fuera de riesgo vital”

Respecto a los principales desafíos de enfrentar una emergencia de esta magnitud, el director explicó que la coordinación de la red asistencial fue clave, especialmente considerando que durante la madrugada del incendio fue necesario evacuar completamente el Hospital Penco-Lirquén.
Por | 2026-02-10T16:22:35

El trabajo médico desarrollado por el Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción con las personas afectadas por los incendios forestales en la Región del Biobío tuvo resultados positivos. De un total de 28 pacientes provenientes de Penco y Lirquén, seis fueron derivados a la Unidad de Grandes Quemados (UGQ) y actualmente todos se encuentran fuera de riesgo vital.

Así lo explicó el director del HGGB, Claudio Baeza, quien señaló que “se trata de un proceso de rehabilitación bastante largo, ya que son pacientes que presentaron más del 50% de su cuerpo quemado. Esto requirió un tratamiento complejo, que afortunadamente pudimos abordar gracias a la tecnología y el equipamiento con que cuenta nuestro establecimiento”, sostuvo.

Además, detalló que días después de la emergencia la mayor parte de las atenciones de urgencia correspondieron a lesiones menores, principalmente cortaduras asociadas a la remoción de escombros. “El sistema funcionó bien. Si bien lamentamos profundamente las pérdidas económicas y de vivienda, desde el punto de vista sanitario el impacto no fue tan complejo como habíamos proyectado inicialmente”, indicó.

El director también se refirió a los casos pediátricos atendidos durante la emergencia. “Tuvimos dos pacientes menores de edad, uno de ellos con un cuadro más relevante. Todos conocimos la historia de la familia Mercado: atendimos a la madre, a un niño y a sus dos hijos mellizos en nuestro establecimiento”, relató.

Es una tarea que implica dejar de lado los egos institucionales y ponernos a disposición de la gente, que es finalmente lo que se nos pide”

Respecto a los principales desafíos de enfrentar una emergencia de esta magnitud, el director explicó que la coordinación de la red asistencial fue clave, especialmente considerando que durante la madrugada del incendio fue necesario evacuar completamente el Hospital Penco-Lirquén.

“No tenemos capacidades ilimitadas para recibir pacientes, por lo tanto la coordinación entre hospitales es tremendamente importante. Se dio una coordinación natural entre el Servicio de Salud Concepción y el de Talcahuano para la derivación de pacientes hospitalizados. Nosotros asumimos la responsabilidad de los casos más complejos, habilitamos camas adicionales y rehabilitamos otras para ampliar nuestra cobertura”, explicó.

En ese contexto, precisó que el establecimiento tenía capacidad para recibir más de 25 pacientes grandes quemados en una primera etapa, aunque posteriormente las medidas se flexibilizaron al constatar que el impacto sanitario sería menor al esperado.

En esa línea, destacó que la emergencia dejó aprendizajes relevantes. “La Región del Biobío tiene cuatro servicios de salud, a diferencia de otras regiones que tienen uno solo. Esto nos obliga a actuar como un gran hospital, como una sola red. Es una tarea que implica dejar de lado los egos institucionales y ponernos a disposición de la gente, que es finalmente lo que se nos pide”.

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