El mensaje político y social que Bad Bunny transmitió en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX 2026 quedó marcado en la historia del evento. Con un despliegue de más de 400 bailarines y extras en escena, el show se alejó de la mera entretención.
En las últimas décadas, el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl ha adquirido un protagonismo propio, desplazando en ocasiones el foco del evento que lo convoca: el enfrentamiento entre los campeones de la Conferencia Americana y la Conferencia Nacional de la NFL.
Este año no fue la excepción. Desde el anuncio de Bad Bunny como el artista a cargo del show, fanáticos de todo el mundo manifestaron rápidamente su entusiasmo. Sin embargo, junto con la expectación, también surgieron comentarios negativos en la antesala del evento, ya que la presencia de un artista latinoamericano continúa generando controversia, especialmente en el contexto político y social que atraviesa Estados Unidos.
El mensaje detrás del espectáculo de Bad Bunny
“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy aquí en el Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí”, fue una de las primeras frases pronunciadas por el cantante puertorriqueño. Con esas palabras, Bad Bunny no solo marcó el inicio de su presentación, sino que dejó en evidencia el camino recorrido en su carrera profesional y el orgullo de representar a la comunidad latina en uno de los escenarios más vistos del mundo en español.
La escenografía reforzó ese relato identitario desde el primer minuto. Cada rincón evocaba Latinoamérica: un puesto de manicure, la venta de piraguas y la presencia de una Ford F-100, camioneta que tuvo un fuerte impacto en América desde su creación en 1970, funcionaron como símbolos cotidianos cargados de memoria cultural.
Nada estuvo puesto al azar
Cada invitado tuvo un propósito claro. Los boxeadores Xander Zayas, de Puerto Rico, y Emiliano Vargas, quien nación en Estados Unidos, pero representa la bandera mexicana, ambos reconocidos a nivel mundial, encarnaron la perseverancia y el orgullo. Lady Gaga, aunque no es latinoamericana, entregó un mensaje potente al versionar su éxito Die With a Smile en salsa. A ellos se sumó “Toñita”, dueña del Caribbean Social Club, emblemático bar y punto de encuentro histórico para la comunidad latina en Estados Unidos.
Ricky Martin tampoco podía faltar. Como una de las primeras figuras latinoamericanas en alcanzar reconocimiento global, interpretó “Lo que le pasó a Hawaii”, uno de los temas más simbólicos del último álbum de Bad Bunny. La canción establece un paralelo entre la historia de Hawái y Puerto Rico, denunciando los procesos que han provocado la pérdida de identidad y cultura en la isla.
En conjunto, el espectáculo fue mucho más que entretención. Durante 13 minutos, Bad Bunny convirtió el escenario del Super Bowl en una protesta política y cultural que, lejos de ser violenta, expuso la historia latinoamericana a través de bailes, cánticos y mensajes cargados de amor, identidad y resistencia.
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