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Ocho relatos de Biobío en 100 Palabras conmovieron a los jueces y al público: Léelos aquí

Por | 2026-01-16T13:05:31

En el Foro de la Universidad de Concepción se realizó la premiación de los ocho ganadores de la versión XIV del Biobío en 100 Palabras, por sus historias representativas de la región que enriquecieron a este archivo de experiencias, memorias y afectos. Niñas, jóvenes y experimentados, padres y adultos mayores crearon un abanico transversal de vivencias que reconoció el concurso.

La observación de un caso social en Neonatología, el impacto del cierre de Huachipato en una familia chorera y los recuerdos de la infancia llegaron al corazón de los jueces y los asistentes.

Lee los microrrelatos:

Puchoco RPG

Te pones el casco, enciendes la lámpara y esperas que lleguen las micros. De las micros bajan los choyoncas, antropomorfos pedazos de tosca y carbón. El juego es de jaulas y galerías submarinas, derrumbes, sentadas de cerro y grisú. Se trata, en el fondo, de encontrar debajo del hollín pegado a sus rostros, la cara de tu padre regresando a casa.

Enrique Silva Rodríguez, 64 años, Coronel.

Delantales amarillos – Chozke zelantal

Premio al Mejor Relato en Mapudungun

Hoy llegué al Hospital Las Higueras, en la ciudad de Talcahuano. Soy huérfano, no tengo padre ni madre. Me llamo R.N.J.J. En neonatología conocí a las ángeles que me ayudan, son esas tías las que me cuidan con dedicación y cariño. Aquí llegan padres y madres a cuidar a sus hijos hospitalizados, llevan delantales amarillos. Yo no sé exactamente por qué, pero a mí me separaron de mis padres, que no pudieron cuidar de mí. Soy un caso social y seré entregado en adopción. Si tengo fortuna, seré recibido por una nueva familia. Si hubiese podido elegir, me habría gustado tener una madre como la tía TENS: cuando ella me abraza, me siento amado. Qué tristeza la certeza de no verla nunca más.

Newe chumül akun Higueras pigechi pital, Txalkawenu waria mew, kuñifalgen, nielan chaw ñuke rume “R.N. J.J” pigen. Neonatologia mew kimpafiñ ta pu ángeles tañi kelluketew egün, tañi pu tías zapikenew egün ta iñche. Tüfa mew akuyegün pu chaw pu ñuke egün zapiafiel tañi pu choyün amukonpalu pital mew, fey egün choz-zelantaltulekeygün, kimlan welu iñche müntugen, tañi reñma pepi zapilaenew egün ta iñche. Casosocialgen, elugean adopción mew, pewmagele kiñe we reñma lloweanew ta iñche. Iñche pepi zullipefuli ayipeafun tañi nieal kiñe ñuke tañi tía TENS reke, iñche rofülgeyem poyegelu txokiwün, na wera kay ti, turpu ta pewelayafiñ tati

Robinson Carrasco Castro, 30 años, Cañete.

Cicatrices de acero

Premio al Talento Joven

Desde pequeña siempre veía llegar a mi papá con las manos quemadas y con grasa por el acero. Un día llegó con las manos totalmente limpias y se secaba las lágrimas de su cara. ¿Qué pasó? le pregunté. Nuestro fuego se apagó, me respondió.

Valentina Gatica Frías, 16 años, Talcahuano.

Concepción bajo la lluvia

Mención Honrosa

En Concepción, la lluvia tiene título universitario: sabe caer con ritmo y estilo. Los paraguas compiten por ver quién baila mejor entre los charcos, y las calles se vuelven espejos de neón. Dicen que los penquistas no se mojan, se hidratan con elegancia. En los cafés huele a poesía húmeda, y los autos pasan como si fueran peces metálicos. Cuando por fin sale el sol, todos miran con desconfianza, como si fuera un turista perdido. Pero al final sonríen: porque en el Biobío, hasta la lluvia sabe contar historias.

Antonella Castro Moraga, 17 años, Coronel.

Primavera

Mención Honrosa

Mi pololo solo aparece en las buenas. A veces me acompaña a fotografiar aves en el humedal Rocuant-Andalién durante la primavera, pero la mayor parte del tiempo anda de flor en flor. Y sí, hablo del insecto… por si las moscas.

Karolina Valenzuela Vera, 32 años, Penco.

Los vianderos

Premio al Talento Mayor

Hace medio siglo atrás, un sonido bronco, prolongado, revolucionaba las cocinas de los hogares loceros en Penco. Era el pito de las doce anunciando la hora de la vianda. Desde los cerros aledaños a la Fanaloza, se descolgaban, como gajos, niños y esposas muy jóvenes que corrían al encuentro del padre o del esposo para llevar la vianda y abrazar al ser querido. Esta vieja costumbre desapareció hace muchos años. Los niños de ayer hoy son abuelos. Las madres de entonces, capaz que no existan. Pero en la memoria de los abuelos de hoy, esa costumbre, aún, pervive.

Arturo Belmar Monares, 74 años, Penco.

Recordé cuando la luna nos perseguía

Premio Talento infantil

Iba en auto hacia Talcahuano de noche, miré la luna y me acordé de cuando tenía 5 años y decía que la luna me perseguía. Solté una pequeña risa discreta.

Emily Uribe Muñoz, 11 años, Concepción.

Mi abuela

Premio al Mejor Relato de la Memoria

En los veranos mi abuela chorera hacía y reparaba colchones de lana. Abría una boca por un costado, sacaba, lavaba, cardaba y apaleaba la lana dejándola como nubecitas. Cambiaba y reparaba los cotis floreados, rellenaba manteniendo el capitoné para lograr el mejor mullido. Un día mi abuela se enfermó gravemente y debí cuidarla una semana. Antes de morir me contó que los malos espíritus quedaban atrapados en los libros de lana, que se desatan las amarras para dejarlos ir y se hacen nuevas amarras para atrapar los buenos. Ahora duermo con su espíritu en el mejor colchón de lana mullida.

José Rodríguez Deij, 68 años, Renaico.

Estos ocho microrrelatos, junto a los otros seleccionados, están presentes en el libro de la XIV edición de Biobío en 100 palabras.

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