Tras cuatro décadas de funcionamiento, hoy se marca el cierre definitivo del Servicio Nacional de Menores (SENAME), una institución que durante 46 años estuvo a cargo de la protección de niños, niñas y adolescentes (NNA) en situación de vulnerabilidad y de jóvenes que infringieron la ley en Chile. Su fin da paso a una nueva institucionalidad especializada, luego de una larga discusión marcada por graves denuncias de vulneraciones a los derechos humanos.
El Sename inició sus funciones en 1980, en plena dictadura militar, como un organismo gubernamental centralizado, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Su rol consistía en colaborar con el sistema judicial y administrar tanto la protección de NNA vulnerados como las medidas de justicia juvenil. Sin embargo, con el paso de los años, múltiples investigaciones, informes y fallos judiciales comenzaron a evidenciar profundas falencias estructurales.
Frente a este escenario, el Estado impulsó una transformación institucional. En 2021 se creó el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, con el objetivo exclusivo de proteger a NNA gravemente vulnerados en sus derechos. Posteriormente, en 2023, se estableció el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, bajo la tutela del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, enfocado en adolescentes y jóvenes infractores de ley.
Las críticas se intensificaron tras diversos fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra el Estado de Chile, los cuales acreditaron graves vulneraciones al interior de los centros del SENAME. Estos dictámenes expusieron negligencias, malos tratos, falta de capacitación del personal y condiciones indignas para los niños y adolescentes bajo custodia estatal.
Casos emblemáticos que marcaron el fin del SENAME
Uno de los hechos que más impactó a la opinión pública fue la muerte de Lissette Villa, ocurrida el 11 de abril de 2016 en el CREAD Galvarino, en la Región Metropolitana. La niña falleció mientras se encontraba bajo custodia del Estado, en un caso que se convirtió en un hito histórico en materia de derechos humanos de NNA en Chile.
Las investigaciones judiciales y pericias forenses concluyeron que Lissette murió por asfixia por sofocación, producto de una compresión mecánica externa. Personal del centro la inmovilizó boca abajo en el suelo y una cuidadora se sentó sobre su espalda para “controlarla”, impidiéndole respirar. El caso dejó en evidencia la falta de capacitación del personal para enfrentar episodios de crisis y abrió una investigación nacional que reveló maltratos generalizados al interior del sistema de protección.
Otro episodio emblemático ocurrió en 2007 en un centro del SENAME en Puerto Montt, cuando jóvenes residentes se amotinaron contra las autoridades del recinto. Durante los disturbios, uno de los adolescentes encendió una fogata con colchones en uno de los accesos, provocando un incendio de gran magnitud.
Tras ser controlado por Bomberos, se trasladó a los afectados a centros asistenciales, donde se confirmó la muerte de ocho adolescentes y otros dos con muerte cerebral, quienes fallecieron posteriormente. En total, diez jóvenes perdieron la vida: tres de 14 años, tres de 16, tres de 17 y uno de 18. El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2024, instancia que acreditó múltiples vulneraciones previas, entre ellas el derecho a la vida, a la integridad personal, a la salud, a la educación y al acceso al agua y saneamiento.
Cierre definitivo
La exdirectora del SENAME durante 2024 y 2025, María Eugenia Fernández, quien lideró el proceso de cierre del servicio, señaló que este hito “representa también un reconocimiento al trabajo de miles de funcionarias y funcionarios, así como de equipos colaboradores, que entregaron su compromiso y vocación al servicio de niños, niñas y adolescentes en situación de mayor vulnerabilidad”.
A su juicio, los aprendizajes acumulados durante los 46 años de funcionamiento fueron traspasados a la nueva institucionalidad, con el desafío de no repetir los errores del pasado y garantizar, de una vez por todas, una protección efectiva y digna para la infancia y adolescencia en Chile.
De esta manera, el SENAME cesa hoy definitivamente sus funciones y da paso a las nuevas instituciones especializadas: el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Mejor Niñez, y el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, ambas ya operativas a nivel nacional. Con este cambio institucional, el Estado busca fortalecer los sistemas de protección y reinserción, con el objetivo de prevenir la repetición de vulneraciones de derechos hacia niños, niñas y adolescentes.
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