Conmoción existe en la comunidad digital italiana tras la muerte de Yulia Burtseva, una influencer y creadora de contenido de 38 años, residente en Nápoles, que murió tras someterse a una cirugía estética en Moscú. La mujer viajó a la capital rusa, en su país natal, para someterse a un aumento de glúteos en una clínica privada, procedimiento tras el cual sufrió graves complicaciones que derivaron en su fallecimiento el pasado 4 de enero, destapando además serias irregularidades sanitarias en el centro médico.
Según informaron medios locales, pocas horas después de la intervención su estado de salud se deterioró de forma repentina, lo que obligó a trasladarla de urgencia a un hospital público. Pese a los intentos de reanimación, los médicos no lograron salvarla. Aunque los peritajes forenses aún no concluyen, la principal hipótesis apunta a un posible shock anafiláctico, es decir, una reacción alérgica severa a las sustancias utilizadas durante la operación.
El caso tomó un giro aún más grave cuando la fiscalía comenzó a indagar a los responsables del procedimiento. De acuerdo con reportes de RIA Novosti y Kommersant, se estableció que la persona que realizó la cirugía no contaba con título médico ni autorización profesional, ejerciendo de manera ilegal. Se trataría de un ciudadano de nacionalidad tayika que trabajaba como falso cirujano, situación que agravó la responsabilidad penal de la clínica.
Conmoción por muerte de Yulia Burtseva, conocida influencer de 38 años
Ante estos antecedentes, el Comité de Investigación de Moscú inició una causa por “muerte por negligencia profesional” y por ofrecer servicios que no cumplían con los estándares de seguridad. Tanto el supuesto cirujano como otra empleada del recinto fueron imputados y arriesgan penas de hasta tres años de prisión, mientras las autoridades incautaron la documentación clínica para determinar eventuales responsabilidades administrativas y penales de la gerencia.
Burtseva vivía en Nápoles junto a su esposo y su hija, pero decidió operarse en su país de origen, un hecho que vuelve a poner en el centro del debate los riesgos del llamado turismo estético, donde pacientes viajan al extranjero atraídos por precios o promesas de especialistas, muchas veces sin las debidas garantías sanitarias.
La tragedia tuvo además un fuerte impacto en redes sociales. Horas antes de ingresar al quirófano, Yulia había publicado una fotografía desde el Café Pushkin con el mensaje “Buenos días, Moscú”. Hoy, esa publicación se transformó en un espacio de despedida, donde miles de seguidores expresan su dolor y exigen justicia por un caso que apunta a una evidente mala praxis médica.
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