Profundo pesar en el Gran Concepción tras confirmarse el fallecimiento del locutor radial Juan Antonio Rojas Morales, el querido “Cachirupi. Y es que voz y particular tono de conversación acompañó a generaciones por más de tres décadas, tanto en hogares como en los viajes en microbuses donde sus programas solían ser un panorama imperdible.
La noticia cayó con especial pesar entre sus colegas de la Radio Punto 7. “Su partida duele, pero su legado seguirá sonando fuerte. Acompañamos con respeto y cariño a su familia, amigos y a todos quienes crecieron escuchándolo”, publicó dicho medio a través de sus redes sociales.
En la radio, en el marco de su deceso, le dedicaron Amor Eterno de Juan Gabriel. En la transmisión en vivo lo recordaron como “alto, rubio e impecable”. Su trayectoria no fue sencilla. Criado en Coronel, dentro de una familia numerosa, trabajó en múltiples oficios antes de que su vida diera un vuelco en los años 70, cuando debió exiliarse en Argentina durante la dictadura.
Allí nació el apodo “El Cachirupi”, que lo acompañaría para siempre. Tras regresar a Chile en los 80, inició su camino en las comunicaciones. Pasó por Radio Interamericana, Caracol, El Carbón y Bío-Bío, hasta consolidarse finalmente en Radio Punto 7, donde su estilo cercano lo convirtió en un referente indiscutido en el mundo radial penquista. En Coronel, incluso fue coronado como hijo ilustre.
“Es un legado para las nuevas generaciones”, reflexionaron durante la mañana de hoy en su medio de comunicación. Y es que Juan Antonio Rojas Morales, quien de broma se presentaba como el “Presidente de los Mangoneados”, fue un animador de actividades comunitarias, confidente de miles de auditores y protagonista de momentos decisivos al aire. Su ausencia dejará un vacío difícil de reemplazar en la memoria de los penquistas y toda la Región del Biobío.
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