Cámara capta a mujer destruyendo instalación de arte para sacarle fotos a su perro
Fotografía:

Cámara capta a mujer destruyendo instalación de arte para sacarle fotos a su perro


Por Cristian Ascencio | 01 Marzo 2025 09:21
COMPARTIR

Después de un 2024 en que lo ganó todo, Katherinne Wollermann se prepara en Brasil para un 2025 que la llevará a competencias en Francia, Polonia e Italia. Desde Sao Paulo narra sus inicios entrenando en Laguna Chica, la clase que más le gustaba en el Colegio Inmaculada Concepción y cómo lo hace para complementar el alto rendimiento deportivo y sus estudios académicos en Terapia Ocupacional. También explica por qué a pesar de ser actualmente la mejor del planeta en su categoría, no da nada por sentado. 

El deporte y la vida al aire libre siempre han sido cosas importantes para Katherinne Wollermann. De hecho, cuando habla de su etapa escolar en el Colegio Inmaculada Concepción de Chiguayante, lo que con más cariño recuerda son los paseos. “Teníamos un ramo que se llamaba ecoturismo y hacían planes de viaje y nos llevaban a la Piedra del Águila, a la central hidroeléctrica (Chivilingo), a los museos interactivos, a conocer la historia de la región”, dice.

Cuando le confirmaron que tenía una mielitis y que esta patología le inmovilizaría las piernas, cuando tenía apenas 19 años, el deporte fue la herramienta para salir adelante. Pero el kayak no fue la primera opción. “Hice varios: básquetbol, rugby, natación… necesitaba dejar de pensar lo que pensaba ¿me entiendes? En ese momento es como que no sabes si estás ahí o estás en otro lado. Si eres parte de la sociedad o te aislaste. Entonces necesitaba algo que me hiciera despojarme de esas sensaciones”.

-¿Y por qué elegiste el kayak?

-Creo que el kayak me devolvió más que todo lo que me pudieron haber dado los otros deportes. Los otros deportes eran como encerrados o en espacios bien reducidos. Este es un deporte al aire libre que me permite libertad, que me permite ver y entender que los días son distintos, porque la naturaleza no siempre está de la misma manera.

Y en el kayak llegó muy lejos. En sus primeros Paralímpicos, en Río 2016, quedó en cuarto lugar. Wollermann compite en la categoría 200 metros KL1, la cual es para deportistas sin función en las piernas y el tronco. Aunque fue uno de los mejores resultados de la delegación y una gran marca personal para alguien que recién debutaba en la máxima competencia deportiva del planeta, Wollerman confiesa que fue un momento frustrante. “Doloroso, sí. De hecho lo dije en varias entrevistas, porque salir quinto es como “ya, estoy entre los cinco primeros”. Salir tercero es como, “guau, alcancé algo”. Pero salir cuarto es como la nada. Estar muy cerca y no quedar”.

Cuatro años después, la kayakista “alcanzó algo”. Algo para nada menor. Se llevó el bronce en las Olimpiadas de Tokio, en una carrera en que empezó muy atrás, pero en la que tuvo una remontada feroz en los últimos 100 metros. Su llegada además tuvo una buena dosis de drama: su kayak se dio vuelta justo después de que la proa cruzara la meta. 

Pero la historia olímpica de Wollermann no había llegado a su techo. Ocho años después de su debut logró el oro en París 2024. Sobre ese momento, Wollermann recuerda: “Habíamos entrenado el día anterior y había un viento terrible. Todos estábamos con pésimas sensaciones. Casi nadie podía soportar ponerse en el bote. El partidor que sujeta el bote, y que se abre en la partida, tenía un semáforo con una luz roja y una verde, así que en medio de esa situación climática, recuerdo que me enfoqué en eso, en las luces. Me di cuenta que la voz que daba la partida era más inexacta que las luces, así que me enfoqué en partir con la luz verde”.

La penquista tuvo una partida impecable y salió por delante, pero no iba a ser fácil. La canoísta ucraniana, y medallista de plata en Tokio, Maryna Mazhula, estuvo pegada a ella desde el principio. En un momento incluso la ucraniana pasó adelante, pero Wollermann se recuperó, la sobrepasó antes del final y se llevó el oro. Hubo menos de un segundo de diferencia entre ambas.   

-¿Tú te das cuenta en esa final olímpica que la ucraniana viene tan pegada a ti, o estás super focalizada en solo dar palazos? 

-No, yo no miro en ningún momento para el lado. Es decir, si bien es cierto hay una ubicación panorámica, yo siempre me he preocupado más de la percepción. De sentir a través del oído… me gusta eso. Cuando voy remando yo sé a cuantas paladas voy y sé a cuantas paladas van al lado, porque escucho el golpeteo en el agua. 

-Katherinne Wollermann: En el final de esa carrera, después de pasar la meta, te caes al agua…

-Siempre me pasa (ya le había ocurrido en Tokio). Es que tengo espasticidad que son movimientos involuntarios por la propia lesión medular, así que siempre me pasa en todas las competencias. Me han puesto todos los apodos posibles también por eso. Por ejemplo, pececito.

Katherinne Wollermann compite en la categoría KL1 (sin movilidad en piernas y tronco), la cual recorre 200 metros (foto: Comité Paralímpico de Chile).

“Evolucionar”

Actualmente Katherinne Wollermann está en Sao Paulo, Brasil, entrenando en un centro de alto rendimiento enfocado en canotaje. “Casi todos son brasileños, a veces hay algunos extranjeros y soy la única chilena. Necesito entrenar donde sé que voy a evolucionar”, dice Wollermann. Sobre cómo llegó hasta ese lugar, sostiene: “Es que es mejor tener amigos que tener plata”.

En Brasil estará hasta marzo, luego viene a Chile y después viajará a Europa, donde competirá en Francia, Polonia e Italia.

-¿Y extrañas Concepción?

-Sí, el clima. No sé cómo estará el clima en Concepción en todo caso, pero de todas formas es mucho más fresco que acá, que hace mucho calor.

-Obviamente tu carrera en el canotaje empezó en Concepción…

- Yo empecé en Conce y nunca me moví de Conce en realidad. Viajo por todo el mundo, pero siempre regreso a Concepción. Antes pasaba más tiempo entrenando allá, aunque normalmente me suelo escapar en junio y julio porque es muy helado. Me tocó antes de los juegos entrenar en mayo y junio en Chile y es muy helado. A veces remaba y no sentía los dedos, después los tenía super hinchados. Allá entreno en la Laguna Chica, que obviamente es chica. Para hacer kilometraje no la recomiendo, porque es pequeña. Entonces, también por eso migro, porque igual me gusta recorrer otros lugares, tener un poco más de espacio, porque en la laguna chica uno da vueltas. Pero soy feliz de pertenecer ahí. Fue donde empecé, donde todo se inició… creo que es parte del proceso y vamos dejando semillas por donde pasamos, para que otros deportistas vayan creciendo.

-¿Cuando estás en Concepción, qué le gusta hacer a Katherinne Wollermann? 

-Voy a la playa normalmente. Hago actividades en el agua, la naturaleza. Salgo con mi novio también.

-¿Él también está ligado al mundo del deporte? 

-Él fue basquetbolista en su momento y ahora está en el deporte de moda, el pádel. 

El alto rendimiento y la universidad para Katherinne Wollermann

Cuando Katherinne Wollermann estaba en el colegio, quería estudiar enfermería. Pero como la detección de la mielitis transversa coincidió con su salida de cuarto medio, y la patología la obligó a estar ocho meses en un hospital, eso la terminó alejando de la idea de trabajar en un lugar así. “Hasta que llegué a la Teletón y conocí al terapeuta”, explica, y le terminó gustando esa profesión. Hoy justamente estudia terapia ocupacional en la Universidad de Las Américas.

-¿Qué tan importante fue para Katherinne Wollermann la Teletón?

-Creo que la Teletón es el ente inclusivo con el que cuenta el país hoy día. Abre puertas a nivel social, laboral… creo que la Teletón fue el trampolín para estar donde estoy hoy en día. Ellos me ofrecieron la gama de deportes que ya te he mencionado anteriormente y la oportunidad que yo tomé y nunca dejé. 

-En una entrevista explicabas que tu mamá te impulsó ir a la Teletón, porque tú primero no tenías muchas ganas…

-Creo que era parte de la situación. Es que te cambia todo, hasta la perspectiva. Es tonto tal vez lo que voy a decirte, pero cuando estás de pie, tu perspectiva es muy diferente a cuando estás sentado. No ves las mismas cosas, no sientes las mismas cosas. A veces creo que hay que dejarse experimentar esas sensaciones y recrear el dolor, la pena, la rabia, la frustración, pero siempre preguntándose para qué y no por qué. ¿Para qué me pusieron en esta situación? Y entendí que era para lo que estoy haciendo hoy en día, que si bien es cierto, requirió mucho esfuerzo, valió la pena y vale la pena todavía. Transitar por eso me hizo ser lo que soy ahora.

-¿Cuál es tu rutina en este momento? 

-Me levanto a las 6, a las 6:30 estoy comiendo, de 6 a 6:30 entre que me levanto todo. Después  me pasan a buscar para  entrenar, entrenamos. Me pasan a dejar, comemos, descanso un rato, me pasan a buscar otra vez para ir al gimnasio. Al regreso del gimnasio, descanso y después estudio. Me estoy preparando para mi examen de grado en la universidad. Doy el examen de grado ahora el 3 de marzo. Después de estudiar me voy a dormir… me acuesto temprano, con las gallinas.

-¿Y cuál es tu meta deportiva? ¿crees que puedes mantener tu oro paralímpico en los próximos Juegos (Los Ángeles)?

-Si bien es cierto que me fue bien el año pasado, porque saqué oro en el Mundial y oro en los Juegos de París, hay que trabajar el día a día. Uno no es el mejor en todo momento, sino que se trabaja para ser el mejor. Necesito más herramientas, necesito más conocimiento y eso me irá llevando al resultado. Además nuestro trabajo se ve sometido a múltiples factores y no solamente a lo que hacemos. Yo trabajo el día a día. Me ha ido súper bien: sí. Me gustaría mantenerlo: por supuesto. Pero tengo que trabajar para ello.

La penquista ya había obtenido una medalla, la de bronce, en los Juegos de Tokio 2020 (foto: Comité Paralímpico de Chile).


Revisa aquí más noticias de Chile
. Síguenos en Facebook para estar al tanto del día a día y también en nuestro Instagram para ver fotografías, datos y contingencia nacional e internacional.

ETIQUETAS: