Culmina con éxito el proyecto “Agroceler: Fruticultura 4.0”: un impulso tecnológico para los agricultores del Biobío
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Culmina con éxito el proyecto “Agroceler: Fruticultura 4.0”: un impulso tecnológico para los agricultores del Biobío


Por Florencia Troncoso | 21 Julio 2024 11:44
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El proyecto, iniciado en 2019 y financiado por el Gobierno Regional del Biobío, culminó con éxito tras implementar innovadoras tecnologías y capacitaciones para mejorar la competitividad de la agroindustria local.

Ejecutado por la Universidad Andrés Bello (UNAB), el proyecto logró avances en la producción y comercialización de berries y cherries. La creación de la plataforma web “Biofruta” y la introducción de nuevas tecnologías marcan un antes y un después para los agricultores de la región.

 Identificación y superación de obstáculos

Durante la ejecución del plan se identificaron distintos desafíos con el objetivo de mejorar la situación y posicionamiento de los distintos beneficiarios agrícolas y frutícolas de la región. Alejandro San Martín, director del programa, destacó la importancia de generar estrategias para combatir las principales falencias detectadas, como la mano de obra, el uso eficiente y responsable del agua y la estacionalidad de la venta de productos.

Tras la detección de obstáculos se realizaron las capacitaciones que entregaron las herramientas necesarias para poder modernizar el manejo y mantenimiento de las plantaciones, además de enseñar la implementación de las nuevas tecnologías del plan.

“El esfuerzo de venir a capacitaciones, 4 o 5 viajes en el año, es nada comparado con la recompensa que uno obtiene” explicó Yenny González, fruticultora beneficiaria del proyecto. También agregó que en el trabajo de producción la carga es alta, sin embargo “es mucho el esfuerzo y poco el valor remunerado de los productos”.

San Martín afirmó que todas las capacitaciones necesarias, como el manejo de suelo, desarrollo organizacional, manejo de químicos, eficiencia del agua y prevención de incendios, entre otras, ya fueron completadas.

Estacionalidad: la problemática principal

Carlos Capurro, jefe de la División de Industria y Fomento del Gobierno Regional Biobío, explicó que una de las mayores problemáticas que enfrentan los beneficiarios es la estacionalidad de sus ventas. “Se venden muy fácil en la estación, entre diciembre y marzo, pero después no tienen ingresos”.

“La realidad del pequeño y mediano productor de berries y cherries en nuestra región es bastante precaria”, explicó el director del programa, Alejandro San Martín, con respecto a la estacionalidad que afecta a los agricultores del Biobío. Además, insistió en que a pesar del constante esfuerzo todas sus ventas se concentran en uno o dos meses del verano.

La finalidad del proyecto es romper dicha estacionalidad mediante la creación de nuevos productos, como barras de cereal y jugos naturales, en base a los berries y cherries de los mismos agricultores permitiéndoles vender durante todo el año.

Según afirmó San Martín, el objetivo es, a partir del laboratorio de procesos, “generar nuevos productos, lograr su rotulación nutricional y su certificación para poder salir al mercado con ellos”.

Asimismo, Carlos Capurro destacó que la fabricación de otros productos a partir de la misma materia prima permite a los agricultores mirar con más optimismo los ingresos generados por su trabajo agrícola todo el año.

Desafíos tecnológicos y soluciones innovadoras

San Martín subrayó la importancia de adaptar la tecnología a la realidad productiva de cada lugar, enfatizando que "no es lo mismo trabajar con un dron en un sector de quebrada que en una planicie". Esta adaptabilidad fue crucial en el éxito del proyecto.

Asimismo, el director de operaciones, Raúl Sánchez, describió el desafío como "bastante grande" ya que no solo se trataba de implementar robótica, sino múltiples tecnologías, incluyendo el levantamiento de datos, procesamiento de imágenes y automatización.

Sánchez, quien lideró el ensamblaje de máquinas y desarrollo de los softwares necesarios, explicó que cada solución representaba un pequeño plan en ejecución con varios proyectos llevándose a cabo en paralelo.

Entre las innovaciones más destacadas se encuentran los robots, incluyendo un brazo recolector mecánico capaz de identificar el punto de maduración de la fruta, drones y robots capaces de esparcir fertilizante y retardante de fuego.

Para que estas tecnologías se mantengan actualizadas y al alcance de todos, el director de operaciones aseguró que los proveedores ofrecerán una garantía de dos años, además de dejar el contacto directo entre ellos y el agricultor beneficiario.

La nueva vitrina web: Biofruta en marketplace

Una de las iniciativas que marcan el fin del proyecto es la creación de la plataforma web Biofruta, pensada para ayudar a los beneficiarios con una correcta difusión de sus productos y servicios. “La aplicación que desarrollamos es propiedad de la universidad y está a libre disposición”, aclaró Sánchez.

Por otro lado, San Martín dio un adelanto del siguiente paso para la web con el que se espera que “la vitrina en el mediano plazo se transforme en un punto de venta para que la gente pueda concretar el comercio electrónico desde la ciudad”.

Yenny González confirmó que, para los fruticultores, la plataforma es una instancia para expandirse a nuevos posibles y futuros compradores. “Es una ayuda para que nosotros podamos seguir avanzando y seguir con todo esto para adelante”, agregó.

Los frutos del esfuerzo

El proyecto culminó formalmente el 15 de julio con la entrega del laboratorio de bioprocesos, nuevos espacios agrícolas y el levantamiento de la vitrina virtual marketplace.

El director del programa expresó sus agradecimientos, tanto al Gobierno Regional por su financiamiento, como a la Universidad Andrés Bello por su constante participación en el proyecto. Asimismo, señaló que si bien “Agroceler: Fruticultura 4.0” se dio por terminado, para ellos es fundamental adaptar constantemente la tecnología a la realidad productiva y continuar con la transferencia tecnológica, asistencia técnica y capacitación a lo largo del tiempo.

El Dr. Carlos González Correa, vicerrector de la UNAB, resaltó que la casa de estudios está en constante búsqueda de oportunidades para vincularse con el entorno y acompañar el desarrollo regional de los pequeños fruticultores, elevando su productividad y acceso a mercados.

Finalmente, la fruticultora beneficiaria, concluyó que su participación en el proyecto marcó un antes y un después en su negocio, enfatizando la importancia de apoyar estas iniciativas para continuar aprendiendo y enfrentando nuevos desafíos.

El proyecto, en total, significó una inversión de 690 millones de pesos.

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