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Una significativa entrega de unidades de semilla de quínoa roja, porotos, habas y arvejas, provenientes de los programas de mejoramiento de INIA, realizaron directivos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias al Museo Mapuche de Cañete, entidad que mantiene entre sus prioridades el resguardo del patrimonio alimentario de las comunidades.

Las semillas, caracterizadas por estar libres de enfermedades y plagas, fueron destinadas a la huerta establecida en el predio del museo, donde mujeres mapuche de diversas comunidades de la zona, realizan labores de siembra y multiplicación de todos aquellos granos que históricamente han constituido la base de su alimentación.

La entrega realizada a la directora del Museo, Mónica Obreque, estuvo a cargo del director regional de INIA Quilamapu, Marcelino Claret, quien acompañado de la seremi de agricultura del Biobío, Pamela Yáñez, e integrantes del equipo técnico del Proyecto, destacó el trabajo de resguardo del patrimonio material ancestral, calificándolo de “relevante” para la provincia de Arauco.

Claret señaló que la labor del Museo Mapuche de Cañete en esta materia, se complementa con el realizado por INIA Quilamapu, dado que pone en práctica el principio de transferir los conocimientos hacia la comunidad. “La huerta en el Museo Mapuche está siendo resguardada por comunidades de mujeres (…) se da el fenómeno de que aprendemos mutuamente, por ejemplo, de cómo ellas estilan hacer este tipo de actividades desde su cultura, y nosotros les entregamos nuestro conocimiento tecnológico desde el punto de vista de época y distancia de siembra, de la profundidad a la que determinado cultivo tiene que quedar, para un buen desarrollo de la planta”, destacó el directivo.

En la misma línea, la Seremi de Agricultura Pamela Yáñez en su visita señaló que “es un importante trabajo el que está haciendo INIA Quilamapu con las distintas unidades, en este caso estamos realizando una transferencia mutua de saberes, ya que, como gobierno, nosotros queremos respetar la cultura mapuche y, a su vez, transferir conocimiento”.

Soberanía alimentaria

En tanto, la directora del Museo Mapuche, Mónica Obreque, destacó la vinculación con INIA a partir de 2015, con la finalidad de revitalizar y valorar el patrimonio alimentario mapuche y del territorio lafkenche. “Desde que se dio inicio a la huerta, comenzamos a traer algunas semillas que constituyen la fuente de alimentación para las personas mapuche del territorio”. Agregó que con el tiempo se planificaron otras iniciativas pertenecientes al patrimonio alimentario que “no son solo fuente de alimentación, sino que también parte del sistema médico mapuche. Nuestra visión es integral, el estar bien no es solo alimentarse, sino que considera otras plantas y cultivos”, enfatizó Obreque.

Una de las integrantes de la huerta en torno al museo, es María Pucol de la comunidad Meliman Yalquitrai, quien expresó que su principal motivación es el resguardo de la semilla, en particular de la Kelu Kinwa (quínoa roja). “(Esta) es importante porque antiguamente nuestras bisabuelas y abuelas la cultivaban, ya que las mujeres somos las guardadoras de la alimentación de nuestros hijos y de todo el entorno, ya que al que no tiene se le da y se puede realizar el intercambio o Trafkintu”.

Integración con gendarmería y estudiantes

El traspaso de semillas fue una de tres actividades realizadas por el director regional de INIA Quilamapu, Marcelino Claret, y la seremi Pamela Yáñez en la provincia de Arauco. El recorrido se complementó con una visita al Centro de Educación y Trabajo (CET) de Gendarmería de Chile en Cañete, donde fruto de un reciento convenio, INIA estableció parcelas demostrativas con cultivos y hortalizas, y en cuyos ensayos participan gendarmes y algunos colonos o internos.

Tras reunión con el capitán Álvaro Vidal, el directivo de INIA indicó que la iniciativa “puede sentar las bases de un modelo que pueda servir a Gendarmería para sustentar o apoyar este tipo de experiencias”. Claret añadió que las parcelas demostrativas están destinadas a distintos cultivos, destacando un ensayo con tres variedades de papa, con soporte de riego y fertilización, de manera de escoger la variedad con mejor rendimiento para el sector. “Enseñar este tipo de técnicas a los colonos del CET, (enfatizando) el cómo practicar la agricultura sin tener conocimiento previo, se considera altamente positivo”, resaltó.

La jornada en Cañete concluyó con una visita al Liceo Bicentenario Técnico Profesional Alonso de Ercilla y Zúñiga, donde también se estableció una parcela demostrativa con incorporación de sensores de humedad y temperatura donde son los propios alumnos quienes monitorean el avance de las plantaciones por medio de una aplicación en sus celulares. Este hecho fue valorado por el director regional de INIA Quilamapu quien evidenció “un interés creciente de la comunidad escolar, que es la que a nosotros nos interesa, porque creemos que las generaciones jóvenes son el futuro de la agricultura en tiempos de crisis climática”, concluyó.

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