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Este viernes, al menos 42 personas fueron asesinadas por hombres armados en la región de Oromiya en Etiopía. Los mismos residentes enterraron los cuerpos en fosas comunes. Son los últimos asesinatos en la región más poblada del país africano, donde la escalada de violencia ha dejado cientos de fallecidos.

El último ataque de un grupo armado contra residentes locales ocurrió el martes, en el distrito de Amuru, a unos 370 kilómetros al oeste de la capital Addis Abeba.

Residentes locales aseguraron que todas las víctimas eran oromos y describieron a los atacantes como miembros de una milicia conocida como Fano, compuesta en su mayoría por personas de la etnia amhara.

Los enfrentamientos entre los oromo y amhara, los dos grupos étnicos más grandes de Etiopía, han aumentado en los últimos meses.

La región de Oromiya ha experimentado varios años de violencia, en medio de acusaciones de negligencia por parte del gobierno federal.

Cabe resaltar que los oromos representan más de un tercio de la población total de Etiopía de alrededor de 110 millones.

Un residente, que habló con Reuters por teléfono pero pidió no ser identificado, dijo que los lugareños habían enterrado a 22 personas en un lugar, 15 en otro y cinco en un tercer lugar.

El segundo residente dijo que compiló una lista de 46 muertos.

Ambos dijeron que los atacantes, que portaban rifles y sumaban entre 150 y 200 hombres, hablaban amárico y vestían una mezcla de uniformes.

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