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La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo este jueves que sigue aspirando a publicar un informe largamente esperado sobre el trato de China a su minoría uigur en Xinjiang para el final de su período, la próxima semana, en un contexto de una "presión tremenda" de todas las partes.

Sin embargo, la falta de un compromiso firme por parte de la expresidenta chilena en su última conferencia de prensa avivó las críticas de la sociedad civil por ser demasiado blanda con China durante una visita a principios de este año.

El informe lleva tres años en preparación y se ha prometido durante meses, pero hasta el momento no se ha publicado.

"Estamos tratando de hacer lo que prometí", dijo Bachelet en una rueda de prensa en Ginebra, refiriéndose a la promesa de publicarlo antes del final de su mandato, el 31 de agosto.

Cuando se le pidió que explicara por qué no se había publicado, apuntó hacia la falta de tiempo para integrar la nueva información obtenida en su visita de mayo y para revisar las aportaciones de China sobre el contenido del informe.

En tanto, grupos de derechos humanos acusan a Pekín de abusos contra los uigures que viven en la región occidental de Xinjiang, incluido el uso masivo de trabajos forzados en campos de internamiento.

Sin embargo, China ha negado enérgicamente las acusaciones de persecución estatal contra los uigures, una minoría étnica mayoritariamente musulmana que cuenta con unas 10 millones de personas.

Sophie Richardson, directora para China de Human Rights Watch, sostuvo que la respuesta de Bachelet era "lamentablemente inadecuada" dada la magnitud de los abusos.

Michele Taylor, embajadora de Estados Unidos para los derechos humanos en Ginebra, pidió la publicación del informe, afirmando que "el mundo se merece un relato independiente y honesto" de la situación.

Una presión tremenda

El mes pasado Pekín pidió a Bachelet que archivara el informe, según una carta china que fue confirmada por diplomáticos de los países que la recibieron.

Por su parte, Bachelet confirmó este jueves haber recibido esa carta que, aseguró, estaba firmada por unos 40 Estados más y añadió que su oficina no respondería a esas presiones.

"He estado bajo una presión tremenda para publicar o no publicar, pero no publicaré ni retendré la publicación debido a ninguna presión de este tipo", afirmó.

Aunque es una práctica normal que la oficina de Bachelet comparta un informe no publicado con el país en cuestión, los grupos de derechos temen que esto dé a China la posibilidad de moldear su contenido.

"Nuestra preocupación es que cuanto más tiempo no se publique el informe, más probable será que se blanquee", declaró Renee Xia, directora de la Red de Defensores de los Derechos Humanos de China.

En su discurso de clausura, Bachelet también llamó al presidente ruso Vladimir Putin para que detenga el ataque contra Ucrania.

Bachelet, de 70 años, tiene previsto regresar a Chile para jubilarse. Muchos candidatos se han presentado para el puesto, pero el Secretario General, António Guterres, aún no ha nombrado a su sucesor, cuya elección debe ser aprobada por la Asamblea General en Nueva York.

La expresidenta de Chile es la octava Alta Comisionada y asegura sentirse orgullosa de los avances realizados en la abolición de la pena de muerte y el reconocimiento de los derechos medioambientales, pero indicó que se sentía limitada por las restricciones del Covid-19 que impedían más visitas a los países.

"Es realmente a veces muy frustrante no poder avanzar mucho más. A veces sientes que el mundo no mejora", dijo Bachelet.

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