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Alentada por una decisiva victoria del derecho al aborto en una votación en Kansas y con la vista puesta en las elecciones de mitad de mandato en noviembre, la Casa Blanca está lanzando una campaña a favor del acceso al aborto que pretende influir tanto en los hombres como en las mujeres.

La estrategia a tres bandas del Gobierno de presidente Joe Biden se apoya en dos estatutos federales específicos para dirigirse a los estados que limitan el aborto, comunica a los votantes el impacto en las mujeres y acentúa cómo los embarazos forzados afectan negativamente tanto a las mujeres como a los hombres.

Funcionarios de alto rango de la Casa Blanca, asesores y defensores del derecho al aborto han mantenido múltiples llamadas de estrategia e involucramiento en los últimos días, incluyendo una llamada el 4 de agosto con casi 2.000 participantes.

Los defensores del derecho al aborto han acusado en el pasado al Gobierno de Biden de actuar con lentitud ante la sentencia de la Corte Suprema de junio que puso fin al derecho constitucional al aborto.

Dos decretos de Biden y el compromiso con las principales partes interesadas, encabezado por la vicepresidenta Kamala Harris, han disipado algunas preocupaciones, según fuentes de Reuters.

Asimismo, la Casa Blanca espera que su mensaje funcione bien entre las mujeres de los suburbios, ya que esa fue la ventaja de Biden en las elecciones presidenciales.

De hecho, un funcionario de alto rango de la Casa Blanca dijo que el gobierno piensa que el tema podría hacer que los demócratas obtengan el apoyo de muchos votantes republicanos durante las elecciones de mitad de mandato.

La nueva estrategia de Joe Biden

El gobierno de Biden planea apoyarse en dos estatutos federales específicos, anteriores a la sentencia sobre el aborto, para luchar contra recursos legales: la Ley de Tratamiento Médico de Emergencia y Trabajo Activo (EMTALA) y el derecho preferente de la FDA bajo la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos (FDCA).

La EMTALA exige a los hospitales que aceptan fondos de Medicare que proporcionen tratamiento médico a las personas que llegan con una condición médica de emergencia. Eso incluye proporcionar a una mujer un aborto si su vida está en peligro.

El argumento de la FDA es que los estados no pueden prohibir un medicamento aprobado para el aborto porque la ley federal prevalece o anula la ley estatal. Cabe recordar que más de 30 estados han promulgado leyes que restringen el acceso al medicamento.

La Casa Blanca planea replicar el éxito en Kansas y está siguiendo de cerca iniciativas electorales similares en California, Kentucky, Michigan y Vermont, así como las elecciones a gobernador como la de Michigan, donde el aborto se ha convertido en un tema central.

En Kansas, un equipo del Comité Nacional Demócrata realizó unas 30.000 llamadas telefónicas y envió más de 130.000 mensajes de texto para ayudar a conseguir el voto.

La clave: apuntar hacia mujeres y hombres

La Casa Blanca está recopilando investigaciones sobre los daños físicos y mentales a los que se enfrentan las mujeres si se les niega el acceso al aborto, así como el impacto económico que los embarazos forzados pueden tener en los hombres, las mujeres y las familias; y planea comunicarlo a los votantes con un plan de mensajes coherente, aseguraron las fuentes.

En 2020, la Oficina Nacional de Investigación Económica descubrió que las mujeres que se ven obligadas a tener un bebé no deseado se enfrentan a los costos médicos asociados a la atención prenatal, el parto y la recuperación posparto, además de los costos asociados a la crianza de un niño que superan los 9.000 dólares al año.

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