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Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, un virus que produce inflamación del hígado y que está catalogado desde la letra A, hasta la E. ¿En qué se diferencian y cómo se puede prevenir? Aquí te contamos más información: 

Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 240 millones de personas padecen hepatitis, una enfermedad que puede ser provocada por distintas causas, aunque las más frecuentes son las virales o producto del consumo de ciertos medicamentos.

Dependiendo de la causa o del tipo de virus, esta inflamación del hígado puede mejorar de manera espontánea o, bien, evolucionar hacia una forma crónica como la fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado.

El doctor, Milton Inostroza Núñez, Cirujano Digestivo de Clínica Andes Salud Concepción, explica que, la Hepatitis A es una infección del hígado provocada por el virus con el mismo nombre. Causa inflamación y afecta el funcionamiento del órgano.

Hepatitis A

Su mecanismo de transmisión es fecal-oral. Es decir, se puede contagiar por:

  • Beber agua contaminada.
  • Consumir alimentos que se regaron o lavaron con agua no potable. 
  • Consumir alimentos manipulados por una persona infectada que no se lavó adecuadamente las manos.
  • Tener contacto físico con una persona infectada. 

El doctor explicó que los síntomas de la Hepatitis A aparecen después de haber tenido el virus durante algunas semanas, mientras que algunas personas no las manifiestan nunca. Si bien, la gran mayoría es leve, en algunas ocasiones esta infección ocasiona una enfermedad grave que puede durar por varios meses. 

Entre las señales más comunes está la fatiga, náuseas o vómitos repentinos, dolor abdominal, evaluación de color arcilla, ictericia, pérdida del apetito, poca fiebre, orina oscura, dolor articular o picazón intensa. 

Según el Ministerio de Salud, la prevención o control de la Hepatitis A se produce con la mejora del saneamiento, la inocuidad de los alimentos, las prácticas sexuales seguras y la vacunación. 

Hepatitis B

El doctor Inostroza indica en tanto que, la Hepatitis B es una enfermedad viral que se transmite a través de agujas, perforaciones a la piel con elementos contaminados o de manera sexual. Los recién nacidos también se pueden contagiar si están en contacto con el fluido de una madre con Hepatitis B. 

Para algunas personas la Hepatitis B se vuelve crónica. Es decir, puede durar más de seis meses. El problema es que durante este tiempo existe la probabilidad de presentar insuficiencia hepática, cáncer de hígado o cirrosis. 

Entre los síntomas más comunes de la Hepatitis B está el dolor abdominal, orina oscura, fiebre, dolor articular, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, debilidad, fatiga e ictericia. 

La prevención tiene relación directa con la vacuna. A esto se recomienda el uso de preservativos, pareja única o no compartir jeringas. 

Hepatitis C

Respecto de la Hepatitis C es una inflamación del hígado que puede variar desde una enfermedad leve que dura unas pocas semanas, hasta una grave que dura para siempre. 

  • La hepatitis C aguda es una infección de corta duración, menor a seis meses. 
  • La hepatitis C crónica es de larga duración y, si no se trata, puede durar para toda la vida, causando graves problemas de salud como daño al hígado, cirrosis, cáncer de hígado o, incluso, la muerte. 

Por lo general, este virus se propaga compartiendo agujas u otros materiales infectados, ser tatuado o perforado con herramientas contaminadas, tener contacto con la sangre de alguien contagiado, tener relaciones sexuales son protección con alguien que tenga el virus o, al igual que la Hepatitis B, durante el nacimiento. 

Los síntomas de la Hepatitis C son dolor abdominal, orina oscura, fiebre, dolor articular, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, debilidad, fatiga e ictericia.

Cabe mencionar que es probable que la Hepatitis C crónica no cause problemas durante varios años. Por esta razón, los especialistas recomiendan hacerse pruebas de detección, incluso sin síntomas.

La prevención o control de la Hepatitis B y C es, principalmente, mediante la vacunación y realizándose chequeos anuales que integren su pesquisa. 

Hepatitis D

La Hepatitis D es una inflamación del hígado que requiere la presencia de la Hepatitis B para replicarse. Es decir, no puede haber Hepatitis D en ausencia de la B. ¿El problema? Su coinfección se considera la forma más grave de hepatitis vírica crónica dada su progresión hacia el carcinoma hepatocelular y, por ende, la muerte por causas hepáticas.

La única forma de prevenir esta infección es mediante la vacuna contra la Hepatitis B. 

Entre los síntomas pueden producirse de leve a grave, con signos que aparecen de 3 a 7 semanas tras la infección inicial. Estas incluyen fiebre, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, coluria (presencia de bilirrubina en la orina), heces claras, ictericia (color amarillo de la piel) o hepatitis fulminante. 

Hepatitis E

La Hepatitis E es una inflamación del hígado que se transmite por vía fecal-oral o, principalmente, a través de agua contaminada. Es similar a la Hepatitis A.

Puede presentarse de manera asintomática. Sin embargo, cuando aparecen las primeras señales, las más comunes son dolor abdominal, ictericia, orina oscura y dolor en las articulaciones. Estos suelen presentarse entre los 14 y 60 días después de la exposición. 

La infección suele desaparecer espontáneamente entre 2 y 6 semanas. Sin embargo, toda hepatitis puede empeorar, por lo que es importante consultar oportunamente con un especialista, aconsejó el doctor Milton Inostroza.

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