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El pequeño pueblo de Pitarque, situado al pie de una montaña en Aragón, en el este de España, ha sobrevivido durante más de 1.300 años, pero si la despoblación continúa al ritmo actual, quedará desierto en 2046, advierten sus habitantes.

El cierre de la escuela local al final del curso el mes pasado, cuando dos de sus únicos cuatro alumnos se marcharon con sus padres, puede marcar el punto de no retorno en este pueblo de 69 habitantes, que fue fundado por conquistadores musulmanes en el siglo VIII y que en su apogeo, hace un siglo, contaba con más de 1.000 residentes.

Muchos están jubilados, y sólo la mitad pasa los fríos meses de invierno en Pitarque, una localidad situada sobre un pequeño valle en una escarpada sierra, 340 kilómetros al este de Madrid.

La despoblación es un reto importante en España, cuyos 47 millones de habitantes son un 80% urbanos y sólo ocupan el 13% de su territorio, frente al 68% de territorio poblado de Francia y el 60% de Alemania.

Los pueblos en riesgo de despoblación representan el 42%, frente a la media del 10% de la Unión Europea. La provincia de Teruel, a la que pertenece Pitarque, es una de las menos pobladas de la UE.

Alberto Toro, profesor local de 42 años, se enamoró del pintoresco pueblo, su río cercano, sus espectaculares cañones y sus rutas de escalada cuando llegó por primera vez hace 14 años.

Con menos de 10 alumnos a la vez, adaptó su enseñanza a cada niño y utilizó métodos divertidos e innovadores, como una canción de rap que explicaba el funcionamiento del sistema circulatorio de la sangre.

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"Las escuelas son el motor del cambio y el desarrollo. Cuando las cierras, te quedas estancado", dice Toro, que aún está decidiendo a dónde ir después, pero piensa seguir visitando Pitarque, al que llama su "microparaíso".

Prefiere no pensar en lo que deja atrás, pero un colega lo comparó con Robinson Crusoe a punto de abandonar su isla.

Eloy, de 12 años, que ahora irá a la escuela en otro pueblo a pocos kilómetros de distancia, dijo que lo que más echará de menos será a Toro, describiéndolo como un segundo padre que le enseñó sobre el cuerpo humano utilizando bloques de Lego.

El último día de clase, varios antiguos alumnos se unieron a Toro y a los escolares en un taller de arte seguido de un abrazo grupal.

El Gobierno español ha prometido 4.300 millones de euros de fondos de la UE para aumentar la cobertura de los servicios públicos y luchar contra la despoblación, pero los vecinos temen que sea demasiado tarde para Pitarque.

"El cierre de un colegio implica la puntilla del propio pueblo. Pasaremos a ser posiblemente, ojalá me equivoque, un pueblo de fin de semana, y un pueblo de fin de semana está muerto de lunes a viernes", dijo Pakita Iranzo, madre de Eloy, de 52 años.

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