Cerrar Publicidad (10s)

A los 10 años de edad hemos oído la gama más amplia de sonidos de nuestra vida, pero con el paso del tiempo se va perdiendo esta capacidad, afectando progresivamente y de manera más evidente desde los 60 años en adelante. Se dificulta entonces tanto la percepción del sonido como la facilidad para comprender las palabras y en consecuencia impactan de manera significativa la participación en las diferentes actividades de la vida diaria por las barreras de comunicación y el aislamiento que genera con el entorno.

Existe abundante evidencia del impacto psicoemocional y cognitivo que la pérdida de audición sin un abordaje apropiado genera, sin embargo no siempre se presta atención al diseño de un hogar/entorno o su mejor adaptación para las personas que se encuentran en una situación de discapacidad auditiva. ¿Qué pasa cuando tocan el timbre y la persona no está acompañada?, ¿qué estrategias utiliza el entorno cuando la persona no logra comprender el audio de la televisión?. ¿por qué mi papá o mi mamá ha dejado de participar de reuniones sociales o se aisla?.

Las soluciones que existen en el mercado son diversas, aunque no las considero suficientes o necesariamente accesibles al bolsillo de las familias.

Una buena adaptación para el hogar es la instalación de un timbre que acompaña el sonido con luces, de manera que visualmente se hacer evidente para la persona que alguien se encuentra llamando a la puerta, muy importante también por un tema de seguridad hoy en día.

Aprovechar los restos auditivos y potenciarlos con el uso de audífonos en personas mayores es fundamental, facilita la comunicación con las personas y muchas veces poseen suficiente tecnología para poder conectarles directamente con un equipo de telefonía móvil o la televisión.

Lee también: Operaciones multidominio

Además de la implementación de tecnología es fundamental la concientización del entorno respecto a lo que significa tener hipoacusia y cuáles son los “dolores” de quienes conviven con ella. Cuántas veces las personas normoyentes tenemos dificultades para entender lo que alguien nos dice con mascarilla en estos tiempos, pues imagínense una persona que oye menos que uno.

Aún más, ¿cuántas veces vemos a funcionarios de salud o personal de servicio al cliente que gritan a las personas que oyen menos o que se les nota con claridad que han perdido la paciencia por repetirles el mensaje?. No todo se resuelve con un aumento de la intensidad de la voz, también se trata de facilitar la comprensión conversando de manera más pausada y bien articulada.

Recuerden, convivir con hipoacusia afecta la vida y la percepción del mundo, nuestra relación con el entorno. Por lo tanto, diseñar espacios físicos, espacios emocionales y culturales son fundamentales para lograr superar las barreras de nuestros padres, abuelos, personas mayores y así lograr la inclusión recuperando la calidad de vida de las personas.

Nuestras personas mayores han construido nuestra sociedad, han contribuido a ella durante toda su vida. No los violentemos con falta de paciencia, de deferencia, pues es rol de nuestra generación y las que siguen hacer nuestro propio aporte a la sociedad, haciendo carne la palabra “inclusión”.

Cargando más noticias...