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La destrucción del patrimonio cultural en el mundo y en nuestro país, ha sido una tendencia en las últimas décadas, acción que ha sido considera por la Unesco como un crimen de “limpieza cultural”, en especial cuando ha sido la mano del hombre la que ha destruido decenas de infraestructuras patrimoniales.

En el caso chileno, no solo la acción de hombre es una de las principales causantes, también los desastres naturales que afectan al país han ocasionado pérdidas irreparables en materia patrimonial, teniendo como gran hito lo vivido con el terremoto del 27 de febrero de 2010, donde sobre todo se destruyeron muchos edificios patrimoniales en sectores rurales por falta de conservación al ser de ladrillos de adobe. Caso emblemático lo ocurrido en Rere (Yumbel) donde medio pueblo se vino abajo.

Si bien el mundo privado tímidamente se ha involucrado en la tarea de conservación y restauración de edificios patrimoniales, aun es escasa la propuesta privada y sus fuentes de financiamiento, que hagan atractiva esta vía de negocios.

Esto en razón de la poca capacitación que existe para trabajar y conseguir  materiales como el adobe, zinc antiguo, madera nativa, tejas de barro, pigmentos naturales entre otros. Pero por sobre todo, pues los recursos para levantar antiguas construcciones patrimoniales son escaso desde el Estado o gobiernos de turno. Mientras que desde el mundo privado solo son por la vía de acciones filantrópicas de algún benefactor o de la comunidad que literalmente reúne dinero para salvar su patrimonio más próximo.

La voz de un experto

Sobre esta temática conversamos con Master en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de Los Andes y dueño de la empresa Constructora Patrimonial Costanera Oeste, Hansel Silva Vásquez, quien abordó la problemática y dificultades administrativas para apalancar recursos y desarrollas proyectos de reconstrucción patrimonial.

¿Por qué enfocar una línea de negocios en esta área?

Porque no… si se logra consolidar es una atractiva iniciativa empresarial y que por cierto contribuye con la sociedad, con su entorno y con la historia de la región y el país. Muchas veces se critica a los empresarios que solo buscan traducir sus actividades en ganar dinero sin dejar nada al entorno que los rodea. Aquí se da lo contrario, pues cada edificio patrimonial reconstruido podrá ser usado y apreciado por varias generaciones.

¿Falta capacitación de profesionales y mano de obra en esta área de la reconstrucción?

Sin duda, hasta hace algunos años no existían muchas especialidades académicas en esta materia y menos un área de capacitación en cuanto a la mano de obra. Se fue forjando una capacidad a punta de prueba y ensayo, y por cierto recogiendo la experiencia de antiguos “maestros” que trabajaron materiales antiguos como el adobe.

¿Ha sido la denomina ley Valdés la solución al financiamiento de reconstrucción patrimonial?

Fue el primer paso legal y formal en los años 90 para dar solución al problema de recursos en la materia, no solo de acciones culturales, sino también de reconstrucción patrimonial, pero falta una política actualizada en esta línea, que permita acceder a más recursos.

El Estado más allá del gobierno de turno ¿han facilitado las cosas para conseguir financiamiento y poder reconstruir antiguos edificios patrimoniales?

La verdad es complejo, pues por una parte la concursabilidad de fondos para proyectos de cultura en materia de reconstrucción deja fuera muchas iniciativas, y en sí, tiene complejidades técnicas, como por ejemplo una comunidad que tenga la voluntad de salvar su antigua iglesia –a modo de ejemplo- sino tiene mucha capacidad técnica les es difícil levantar un proyecto y presentarlo a concurso.

Por otro lado bajo la modalidad de la ley de donaciones culturales (ley Valdés),  por ser a través de la rebaja de impuestos, pone ciertas dudas morales en la ciudadanía e incluso en el mismo Servicio de Impuestos Internos, quienes no ven con buenos ojos la rebaja tributaria que puedan hacer las empresas, con el fin de financiar proyectos de reconstrucción patrimonial.

¿Entonces para que se hizo una ley que sería cuestionada por el mismo Estado?

Esa es una respuesta que deben dar los parlamentarios y el mismo Estado, por crear una figura legal que después cuestionaran ellos mismos.

¿Cómo constructora tiene nuevos proyectos en carpeta?

Siempre hay iniciativas a desarrollar, lo que hay que hacer, es salir a conseguir los recursos y también elaborar una propuesta de uso y cuidado de lo que se reconstruye, pues no sacamos nada con reconstruir un edificio, casona, iglesia o escuela si después se dejará abandonado.

¿Usted ha logrado eso? Reconstruir y darle uso a esa infraestructura

Creo que sí, lo hecho en Rere con la casona de la familia Cano -hoy museo-, lo del ex cine Windsor en pleno centro de Concepción, la propuesta en Coliumo, en Ñiquen, en Pucon y otras demuestran que si se puede reconstruir y darle continuidad en el tiempo.  

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