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El nacimiento de su hija no sólo transformó a Andrea Bello en madre. También la convirtió en una guerrera que, desde hace siete años, ha enfrentado una contienda contra la enfermedad de su pequeña Sofía. Tras parir, conoció los verdaderos significados de sus armas: El esfuerzo, el sacrificio y la dedicación. Con ellas, también defiende a otras mamás que han encontrado en el movimiento cannábico medicinal, un refugio para sus batallas. Actualmente, encabeza “Mamá Cultiva” en la Región del Biobío.

Su hija Sofía enfrenta una epilepsia refractaria que, en un principio, la llevó a tener decenas de crisis y convulsiones diarias. También ha encontrado otros retos, como la imposibilidad de caminar y hablar. Andrea recordó que supo lo que tendría que enfrentar a las 27 semanas de embarazo. En ese entonces, ella tenía 33 años.

“Tuve un embarazo absolutamente normal. Sin ninguna complicación ni nada que hiciera prever que la Sofi venía con un problema tan severo. A las 27 semanas nos dimos cuenta de que ella venía con una malformación cerebral. Cuando ella estaba en la guata, hicimos resonancia magnética, hicimos escáner, todas sus fetales. El daño era severo. La Sofy nació por cesárea a las 38 semanas de gestación. Estuvo diez días en el Hospital Regional, en observación”, recordó Andrea.  

Andrea Bello, junto a su hija Sofía.
Andrea Bello, junto a su hija Sofía.

Contó que, a las pocas horas, se dio cuenta que enfrentaría una batalla distinta, diferente al de otras mamás. “Salí del hospital a los tres días de haber parido, con los brazos, vacíos. Ahí se me vino todo encima. Casi todas salían con sus hijos y vivían procesos tan hermosos, pero yo salí con la incertidumbre de no saber lo que se venía… Con un dolor tan grande”.

La líder regional de “Mamá Cultiva” sostuvo que no sabe si podría ser capaz de volver a enfrentar el desgaste de aquella batalla. También hubo pérdidas, ya que “todo cambió, económicamente, en términos profesionales, en las aspiraciones”. Explicó que contó con el resguardo de su familia, ya que ella es madre soltera. Pese a aquello, enfocó todos esfuerzos por el bienestar de Sofía.

“He transformado mi dolor en fuerza para luchar. Muchas mamás no pueden hacerlo, por estar solas. A veces, cuando hacemos una marcha nos dicen que no se ven tantas mamás. Pero no se preguntan que muchas no tienen con quién dejar a sus hijos. En ese sentido, yo he tenido suerte. Mi madre ha sido mi red de apoyo. Ella me ayudó a transformarme”, destacó Andrea.

Andrea destacó el apoyo que su madre le entrega para seguir luchando.
Andrea destacó el apoyo que su madre le entrega para seguir luchando.

Actualmente, la líder de Mamá Cultiva en el Biobío continúa luchando junto a 500 familias de la zona. Constantemente, busca contrarrestar, con argumentos, a quienes las atacan por el cultivo de marihuana. “No somos narcotraficantes ni criminales, sino que somos mamás que velamos por el bienestar de nuestros hijos. También queremos empoderar a otras madres a que peleen por los derechos suyos y los de ellos”, sentenció Andrea.  

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