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El astrónomo Nathan Leigh de la Universidad de Concepción explicó el fenómeno de “Tango galáctico” en una publicación de la revista Nature.

La idea del académico penquista es la primera explicación plausible de por qué  los pares de agujeros negros más masivos observados por ondas gravitacionales parecen fusionarse en una órbita no circular.

Naturalmente, los agujeros negros en los centros galácticos se atraen y chocan, dichas colisiones pueden ser estudiadas gracias a las ondas gravitacionales que provocan. En este sentido, se pensaba que la mayoría tenían orbitas circulares, sin embargo, los observatorios LIGO y Virgo descubrieron una misteriosa excepción.

La investigación publicada en la revista de ciencias sobre el fenómeno de GW190521 afirmó que "es el descubrimiento más sorprendente hasta la fecha. Las masas y giros de los agujeros negros ya eran sorprendentes, pero aún más sorprendente fue que parecían no tener una órbita circular antes de la fusión".

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De esta manera, los estudios sobre el tema apuntan a descubrir de que forma se producen este tipo de fusiones más bien "excéntricas". Lo anterior derivó en que los astrónomos se enfocaran en los centros galácticos con un agujero negro supermasivo rodeados por un disco de gas plano y giratorio.

Teniendo esta idea como base, Nathan Leigh, académico de la Universidad de Concepción y también investigador del Núcleo Milenio Titans, explicó que la velocidad y la densidad de los agujeros negros son tan altas que los más pequeños rebotan. Por su parte, los agujeros binarios con órbitas circulares anchas no pueden existir.

Según la investigación, el disco de gas tiene un rol importante en la selección de agujeros negros pequeños, los cuales se acercan al centro. Por esta razón, se sostiene que la pareja de agujeros negros es capaz de interactuar con un tercero. La situación se traduce en lo que conocemos como “tanto caótico”, una serie de agujeros negros volando de un lado a otro.

"También puede haber jerarquías, por ejemplo, dos estrellas pueden estar unidas en un binario y una tercera estrella interactúa emprendiendo un largo viaje, casi escapando. Pero no tiene suficiente energía para escapar, por lo que finalmente vuelve a interactuar con el binario", mencionó Nathan.

Una de las principales dificultades al estudiar agujeros negros es la escasez de luz que poseen. No obstante, en 2015 el Observatorio de ondas gravitacionales con interferómetro láser (LIGO) pudo observar uno gracias a la fusión de dos agujeros negros, dando así un gran paso a la astrofísica de ondas gravitacionales.

Adicionalmente, los hallazgos recientes entregan más detalles sobre el papel de los discos de gas planos y su comportamientro respecto a los agujeros negros internos.

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