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En las salinas blancas del Salar de Uyuni en Bolivia, un niño de 11 años se ha convertido en una sensación por las fotografías extravagantes y creativas que toma a los turistas con la ayuda de un juguete de dinosaurio de plástico azul.

Piter Condori hace uso de un truco inusual de perspectiva en las icónicas salinas, donde el suelo blanco uniforme se extiende hasta el horizonte, lo que permite a los habilidosos fotógrafos hacer que los pequeños objetos cercanos a la cámara parezcan mucho más grandes y lejanos.

En su tiempo libre durante el fin de semana toma fotos del Spinosaurus, que parece perseguir y atacar a los turistas a través de las llanuras blancas. En otras ocasiones usa una botella de cerveza vacía de la que pareciera que los sujetos se vierten o suben a ella.

Condori dijo que esto le permite conseguir dinero extra y ayudar a sus padres a comprar comida, que se ha vuelto más cara en medio de la alta inflación que sufre el país. Mientras tanto, el turismo ha disminuido en los últimos años debido al impacto de la pandemia del coronavirus.

"Ayudo a comprar cebolla, papa. Compro ropa para mis hermanos, a veces juguetes y, cuando necesitan, material escolar. (Les doy dinero) para el recreo, para que puedan gastar", dijo Condori, quien puede ganar entre 9 y 15 dólares por día gracias a las fotografías.

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Las salinas de Uyuni, en el sur de Bolivia, es una de las principales atracciones turísticas del país andino. El área también es un tesoro de litio para baterías de vehículos eléctricos, aunque hasta ahora hay poca producción y pocos beneficios económicos.

La pandemia ha golpeado duramente a los locales. Dos mil operadores de turismo bolivianos en todo el país están presionando al gobierno para relajar las restricciones al turismo internacional. La Cámara Boliviana de Hoteles y Turismo dice que la pandemia ha reducido el turismo en un 90%.

“Con la pandemia hemos quedado en crisis. No había plata ni para comer”, dijo Diego Condori, el padre de Piter, quien trabaja en el negocio de la sal. La madre de Piter vende artesanías en el salar y otros cinco hermanos también ayudan ocasionalmente.

“Teníamos un pequeño ahorro, se terminó. En eso nos hemos dedicado a trabajar en turismo en familia. Con ello nos ayuda mi hijo sacando fotos”, agregó el padre.

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