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"Semana Santa es un momento relevante para valorar la importancia de la fe en nuestras vidas". Con este potente mensaje el Arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí, inició la entrevista que sostuvo con Sabes.cl.

"La fe en Jesucristo le da sentido a la existencia, nos indica un camino para vivir con profundidad nuestra humanidad y nos traza una ruta para vivir fraternalmente. Es un proyecto pre político que nos ayuda a lograr justicia, paz y fraternidad porque reconoce la dignidad de cada ser humano inscrita en su naturaleza. En la fe de los católicos en Chile hay un pozo insondable de riqueza para construir un mundo mejor", añadió la máxima autoridad clerical en el Biobío.

-Respecto a las actividades de Semana Santa, ¿Cuál será el itinerario del Arzobispado de Concepción?

Nosotros nos sumamos a la tradición bimilenaria de la Iglesia y celebramos en capillas, parroquias, comunidades en general la muerte y resurrección de Jesucristo, fundamento de nuestra fe y razón de ser de nuestro actuar.

Nos unimos a las celebraciones pascuales que en idiomas distintos y en contexto culturales distintos nos dicen una sola cosa, la desesperanza, la muerte, el odio ha sido vencido, estamos llamados a vivir amando los unos a los otros.

-¿Cuál es su evaluación de los tiempos convulsos que vivimos como sociedad? y ¿Qué rol asumió la Iglesia?

Son tiempos muy interesantes donde parte importante de la ciudadanía manifiesta descontento del sistema socio económico que los rigen y quieren cambios más profundos.

Es un proceso que la Iglesia reconoce como legítimo y que acompaña invitando al diálogo, al uso de la razón, al rechazo de la violencia en cualquiera de sus formas y a mirar siempre el bien común por sobre el bien individual.

-¿Qué mensaje entregaría a la ciudadanía de la Región del Biobío?

Que valoren lo que tienen y que sea constructores de una región en que haya espacio para todos. Que tengan presente que el bien común es tarea de todos y que promovamos una cultura de la solidaridad de cara a sectores de la sociedad que sufre mucho.

-Respecto al proceso constituyente, ¿Cómo evalúa el mismo proceso y los puntos abordados en la instancia. Por ejemplo, la objeción de conciencia personal y/o el aborto?

Existe desde el año 1925 separación de la Iglesia y el Estado. No nos corresponde entrar en el debate político y, como parte de la sociedad que somos, damos nuestra mirada. La Iglesia siempre estará haciendo su labor de evangelizar y cuidar al más desvalido, independiente de la constitución que haya.

Me duele como chileno la ausencia de mayor reflexión de los temas y mayor conocimientos de orden científicos y filosóficos a la hora de abordar temas tan serios como lo es el aborto. He escrito largamente sobre el tema que, sin duda, constituye una injusticia mayor hacia el más débil. Creo que el concepto de libertad y autonomía no es bien comprendido y ha terminado siendo abusivo.

-¿Qué esperaría en el corto plazo de nuestras autoridades regionales, tanto de la Delegación como Gobernador?

No me corresponde opinar en cuanto Arzobispo sobre la estructura del Estado. Creo que dado que la razón de ser del Estado es velar por el bien de sus habitantes siempre han de ser revisadas, en tanto cuanto ayudan o no a ese propósito.

-Para finalizar, ¿Qué reflexión dejaría a quienes lean esta nota?

Chile es un país maravilloso que exige hoy más que nunca que todos ampliemos nuestra mirada, dejemos de lado nuestros intereses personales y nos dediquemos con fuerza a superar los grandes temas que nos aquejan como sociedad.

Las injusticias en amplios campos de la vida familiar, social y económica es la causa de un malestar generalizado que se comprende muy bien. Quienes tenemos responsabilidades, de modo personal debemos dar respuestas adecuadas y justas.

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