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En el Día Mundial del Agua, la directora del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CHRIAM), Gladys Vidal, indicó que, en lo que va de año, existe en el Biobío un déficit de precipitaciones de un 50% aproximadamente.

En entrevista con Sabes.cl, la académica penquista indicó que “la sanitaria Essbio ha declarado que ha aumentado el número de captaciones y aumentado las fuentes de agua para hacer frente a la falta de este recurso. A su vez, se ha indicado que ha generado mayores estanques de regulación para hacer frente a periodos de escasez de agua”.

Cada 22 de marzo se celebra el Día del Agua para generar consciencia de que este recurso lamentablemente no es infinito y es fundamental para hacer posible la vida en la Tierra.

En ese sentido, Gladys Vidal afirmó que “en esta situación de sequía y cambio climático tenemos que entender que el agua no es un recurso infinito. Por lo mismo, cualquier acción que tengamos va a contribuir a combatir la crisis hídrica”.

La experta en recursos hídricos valora la recomendación de regar menos, “pero en esa materia deberíamos, por ejemplo, cambiar el tipo de plantas que tenemos en nuestros patios por especies que sean de la zona y/o que su consumo de agua sea menor”, indicó.

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El Día Mundial del Agua de este año tiene como protagonistas a las aguas subterráneas bajo la consigna de "hacer visible lo invisible". Al respecto, Gladys Vidal afirmó que “es muy importante que cuidemos el agua que no vemos”.

“Hay aguas que no las vemos, pero están bajo nuestros pies y muchos ecosistemas dependen de ellas. Entonces cada vez que vayamos a un río, un humedal o cualquier lugar, debemos ser muy cuidadosos porque cuidar el ecosistema es cuidar el agua y viceversa”, sostuvo la directora del CHRIAM.

¿Hacia dónde deben apuntar las políticas públicas respecto al agua?

“Las políticas públicas deben considerar dos puntos importantes. Por una parte, es necesario mejorar la institucionalidad actual, que se encuentra muy fragmentada y que incide directamente en la gestión de las aguas. Y por otra, deben focalizarse en el impacto del cambio climático. En ese sentido es importante que se vele por una buena gestión, una gobernanza del agua desde la cuenca, desde cada una de ellas, y considerando a los diversos actores que están ahí presentes. Hay que tener en cuenta, por supuesto, la cantidad de agua, pero también las políticas públicas deben mirar la calidad de los recursos hídricos.

Bajo este escenario, se necesita una regulación que garantice la seguridad hídrica para el territorio. Para ello, es necesario el trabajo multisectorial donde existan instancias de diálogo entre los actores involucrados, y a mí me parece que el aporte que pueden hacer centros de excelencia como CRHIAM es clave para la creación de políticas públicas que cuenten con un sólido respaldo científico”.

¿Qué impacto puede tener la crisis hídrica en los alimentos?

“La agricultura es el sector productivo que más agua necesita para sus procesos. Se estima que es del orden del 70% aproximadamente de los usos consuntivos. La falta de agua repercute en la cantidad de riego y eso puede disminuir la producción o la calidad de las cosechas dependiendo de cada tipo de cultivo y sus necesidades. Por eso es relevante generar evidencia científica para tomar acciones de adaptación y hacer más eficiente y eficaz el uso del agua en este sector.

Adaptarnos a través de nuevas tecnologías más controladas de riego es un gran desafío, pues debemos tener equipamiento y buenos técnicos para su implementación. CRHIAM está trabajando para generar no solo evidencia científica, sino que además está formando a técnicos que tengan conocimiento en estas áreas”.

Considerando la situación país, ¿qué tan viables son en Chile las propuestas como plantas desalinizadoras?

"La crisis hídrica ya está instalada en el país, por eso ya se está hablando de un posible racionamiento de agua en la Región Metropolitana, así como ya está pasando en algunas localidades del país.

Por supuesto, que las plantas desalinizadoras son una alternativa para garantizar la demanda de agua de las comunidades, aunque también deben pasar por un proceso de socialización entre los diferentes usuarios de ésta y previa a una gestión adecuada del agua que estamos usando en estos momentos.

El agua desalada necesita más tecnología, energía y operación de sus sistemas. Por esto es importante hacer una gestión de disminución de gastos del agua que tenemos actualmente, pérdidas en la distribución del agua en ciudades en las ciudades, entre otras optimizaciones. El reuso de agua servida tratada es otra opción que se debe evaluar. Por tanto, la desalinización es una más de las opciones que tenemos que considerar".

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