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Tras un intenso proceso de rehabilitación, que se extendió por casi 3 meses, este viernes Sernapesca, Subpesca y la Armada, liberaron dos pingüinos en Talcahuano. Los ejemplares juveniles magallánicos vararon malheridos en playas de Tomé, el año pasado.

Luego de su rescate, se les trasladó al centro de rescate de fauna silvestre Ñacurutú, donde se le entregaron primero auxilios. Posteriormente se les derivó hasta el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad San Sebastián de Concepción, con un pre-diagnóstico de lesión traumática en la aleta izquierda con características radiográficas de osteomielitis ulnar.

“El ave marina, presentó complicaciones durante la cicatrización. Pese a que al poco tiempo podía desplazarse, se le mantuvo internado por las secuelas de la lesión sufrida que podían afectar su nado”, explicó Valeria Astorga, encargada de Acuicultura de Sernapesca Biobío.

En Cocholgüe

En tanto, el otro ejemplar, varó a mediados de noviembre en Cocholgüe, Tomé. “Fueron turistas los que avistaron a este pingüino y lo llevaron a la alcaldía de mar, ya que estaba siendo asediado por perros. Allí contactaron a Sernapesca para su rescate”, relató la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura, Alicia Gallardo. De visita en la zona, quiso participar de esta liberación de fauna marina protegida.

Este pingüino, hallado en Cocholgue, presentaba una inflamación de articulación intertarsiana y alopecia ventral. Se le rehabilitó también en el hospital veterinario de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, y hoy dado de alta, sin dificultades para caminar ni nadar.

“Los pingüinos, así como tortugas marinas, lobos marinos, chungungos, cetáceos, entre otros, son fauna marina protegida. Algunas especies están en riesgo de conservación, por eso es importante, estar atentos a sus varamientos e informarse para saber qué hacer en caso de” sostuvo el director de Sernapesca Biobío. “Lo primero es dar aviso a Sernapesca o la Armada, no manipular al animal y mantener una distancia segura. Por ningún motivo tratar de devolverlo al agua, ni alimentar”, enfatizó Astorga.

El 2021 hubo un total de 61 varamientos, de los cuales  26 (34 %) corresponden a pingüinos. Cuando éstos pasan mucho tiempo en rehabilitación, se improntan (humanizan), por eso es recomendable su liberación directa en el mar, cercano a una pingüinera. En este caso se optó por devolverlos al mar en el sector Boca Norte de la Isla Quiriquina con  pocos depredadores a su alrededor y escaza presencia humana.

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