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Gabriel Roa, quien fue diagnosticado de artritis reumatoide juvenil, logró cumplir con su desafío de subir caminando el volcán Antuco, en la región del Biobío y lo concretó este domingo con un equipo de 17 montañistas. Hace unos diez años también hizo lo mismo, pero en una silla de ruedas.

Se tardaron diez meses en diseñar el prototipo que le permitió subir el volcán, que imita las paralelas de rehabilitación. Todo indica que rindió sus frutos, ya que logró el objetivo principal: llegar a la cumbre. El ascenso duró tres días y fueron más de 70 horas en la montaña, pero que sirvieron para cumplir con el desafío.

Cuando Gabriel concretó su primera hazaña, lo hizo en silla de ruedas. Contó con cuatro equipos para subir el volcán: los perros, que eran los que arrastraban la silla donde iba él; los portadores, que llevaban la carga; una cuadrilla de rescate de bomberos; y el campamento base. Una vez que llegó a la cumbre, entre festejos le dijo a su equipo: "Que se repita".

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Palabra que terminó por cobrar diez años después. De hecho, según señaló Claudio Brito, amigo de Gabriel y jefe de la expedición llamada "Proyecto Panzer" a BBC, "en 2011 un equipo de personas traccionaba a Gabriel. Ahora es al revés: es Gabriel quien nos transportará a nosotros; iremos a su ritmo. Pues en la montaña, el ritmo lo dicta el más lento, no el más rápido".

Lo que quería lograr Gabriel era transmitir un mensaje. "Él quiere transmitir un mensaje: que nunca hay que bajar los brazos, porque la lucha diaria hace que las personas logren lo que realmente quieren", dijo su amigo. Por lo visto, cumplió no solo con el desafío, también con dejar ese mensaje.

Desde la cumbre, Roa agradeció a su equipo, que le ayudó a cumplir con su desafío y también vociferó a viva voz: "Viva la familia, viva el amor y viva el montañismo".

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