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Transcurridos quince meses desde que nos enfrentamos a la pandemia por Covid – 19, lo cual ha significado un cambio en la forma de concebir los procesos de enseñanza- aprendizaje, obligando a docentes y estudiantes a asumir nuevas formas de enseñar y aprender; nos enfrentamos hoy a nuevos retos, el retorno clases presenciales bajo un sistema mixto.

Esta modalidad permite el retorno parcial de los estudiantes a clases presenciales, manteniendo a la vez, las conexiones vía remota en forma simultánea y rotativa con aquellos alumnos que están en sus hogares.

Sin lugar a dudas este nuevo sistema nos enfrenta a uno de los mayores desafíos de este nuevo paradigma educativo que es lograr el desarrollo psicológico, emocional y cognitivo en los estudiantes, de tal forma que les permita potenciar su pensamiento crítico y analítico, transformándose en constructores activos de su propio aprendizaje.

En este desafío es fundamental la implementación de una cultura educativa que posibilite el enfrentar de manera segura el reto de operar en medio de una pandemia, garantizando las condiciones de salud para los estudiantes como condición fundamental.

Dentro de los retos más importantes, está el de poner en el centro al estudiante desde su integridad, prevaleciendo por sobre lo pedagógico su desarrollo socioemocional, el cual debe considerarse como eje primordial en la implementación de cualquier estrategia que busque alcanzar el logro de aprendizajes significativos y la formación integral de todos los estudiantes.

En este sentido, el equipo docente deberá implementar nuevas formas de gestión del aprendizaje de manera constante, diversificando actividades y estrategias pedagógicas, flexibilizando en la atención de diferentes  estilos de aprendizaje de los estudiantes, donde la didáctica del docente cobra relevancia  para alcanzar los objetivos propuestos.

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Otro reto es la actualización de conocimientos y la formación continua, los que junto al desarrollo de la capacidad de resiliencia se vuelven fundamentales para el fortalecimiento del equipo directivo y docentes; estos, sumados a la expertiz adquirida durante todo el periodo de la pandemia, les proporcionará el empoderamiento en cada uno de sus roles y funciones.   

En este contexto el futuro se piensa hoy, por lo tanto, debemos tener una perspectiva de transformación educativa, efectuando innovaciones en las prácticas pedagógicas, dando un adecuado uso a las tecnologías al servicio de la educación en su máxima amplitud, teniendo en consideración que la educación presencial, mixta y online representan nuevas formas de comunicación que modifican tanto los contenidos de la educación como la metodología y la evaluación del aprendizaje; todo esto  con la finalidad de desarrollar una educación acorde a las exigencias del mundo contemporáneo.

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