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Un verdadero calvario es el que vive Holly Stevens, una mujer de 34 años y residente de Portsmouth, luego de que se dislocara la mandíbula por comer una hamburguesa triple.

Lo anterior desencadenó en que tuviera que someterse a cinco operaciones para un reemplazo de mandíbula y le pusieron 18 tornillos en el lado izquierdo de la boca.

Conforme lo contó a Metro, le diagnosticaron con el síndrome de la articulación temporomandibular (ATM), un trastorno de los músculos y nervios de la mandíbula causada por una lesión o inflamación. 

Los hechos ocurrieron cuando se encontraba en su casa comiendo una hamburguesa. "Estaba comiendo en casa mientras miraba la televisión y, de repente, tuve un fuerte ruido de pop. Fue mi articulación de la mandíbula izquierda. Parecía normal pero se sentía horrible y seguía 'bloqueando y desbloqueando'", confesó.

"Debo haber estirado demasiado la boca al morder la hamburguesa", complementó a su relato. Sin embargo, Stevens cree que su problema pudo empeorar por rechinar los dientes, el estrés y la artritis.

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La mujer reveló que su vida fue "arruinada" por el dolor y las convulsiones, ya que no puede comer una manzana ni nada "masticable" o duro. A ello se le sumó que perdió su trabajo como administradora de una oficina parcial por sus problemas de salud. 

Según contó, "la gente puede abrir la boca hasta 35 mm, pero el movimiento de mi mandíbula se ha reducido a 13 mm".

Finalmente, lamentó haberse comido la hamburguesa. "Ha cambiado mi vida. Mi salud mental ha empeorado y tengo ansiedad porque podría tener una convulsión cuando estoy sola”, confesó.

No obstante, mantiene la esperanza latente de que su dolor puede terminar. "Espero me reemplacen el lado derecho de la mandíbula para poner fin al implacable dolor crónico”, concluyó.

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