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Boca Juniors nuevamente es protagonista de hechos de suma gravedad en el fútbol sudamericano.

El equipo de Miguel Ángel Russo igualó sin goles ante Atlético Mineiro, sin Eduardo Vargas, y debió definir todo por penales.

La primera polémica del partido fue tras el gol anulado a Weingandt en el minuto 63. El jugador aprovechó un rebote, batió a Everton y el juez uruguayo, Esteban Ostojich, anuló la conquista tras aviso del VAR.

Luego, el cuadro xeineize armó una batahola y definieron todo desde los 12 pasos. En los penales, el cuadro brasileño quedó en ventaja por 3-1 y los argentinos quisieron destruir las instalaciones del VAR.

Eso no es todo, los transandinos intentaron meterse al camarín de Mineiro y fueron reprimidos con gases por la policía en otro hecho bochornoso.

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