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El pasado 10 de julio, el seremi de Salud del Biobío, Héctor Muñoz, confirmó que 24 contactos estrechos de Covid-19 con variante delta son de la Región del Biobío.

Uno de esos contactos estrechos acusó graves deficiencias en el protocolo de ingreso al país. Y según relató, todo partió la noche del 30 de junio cuando tomó vuelo desde Atlanta, Estados Unidos, con dirección a Santiago.

La aerolínea estadounidense en la que se embarcó tiene el protocolo de separación, que consiste un pasajero sentado sin nadie al lado. Caso aparte ocurría si las parejas querían ir juntas, ya que de requerirlo podían hacerlo.

Sin embargo, según el relato de esta persona, al llegar a Chile, a eso de las 7:00 am del 1 de julio, se percataron que no servía de nada viajar sin nadie al lado, porque al bajar del avión, juntaron todos los vuelos internacionales en una sala.

Debieron estar ahí para luego presentar en el módulo correspondiente del aeropuerto lo siguiente: el C19 (pasaporte sanitario), PCR negativo tomado en el país de origen, reserva de Hotel Sanitario (que se consigue en Cocha o Travel Security) y la cédula de identidad, entre otros documentos.

La gente no sabía qué papeles debía mostrar

Conforme al relato, hubo una demora de tres horas y a ello se le sumó que la gente no sabía qué papeles mostrar ni había nadie que avisara. La mayoría se enteraba al llegar al módulo y por ende, las personas que trabajaban del Seremi tenían que sacarle los papeles.

Pasada la barrera, se les entregó la notificación oficial de la Autoridad Sanitaria que acredita que es una persona que debe cumplir con la cuarentena. En el mismo aeropuerto, le volvieron a tomar el PCR, que llegó a los dos días.

Tras lo anterior, pasaron a otra sala y allí se reuniron con más personas que viajaban desde el extranjero. La espera para subirse al bus que los llevaba a la residencia sanitaria demoró 2 horas aproximadamente y la gente ya estaba molesta.

Hubo gente que quedó fuera de los hoteles

Es más, los mismos buses no sabían dónde quedaban los hoteles. Hubo incluso gente que no pudo hospedar o quedaron botados, a quienes le decían que no tenían más espacio y que lo resolvieran con la Seremi. Los choferes, conforme al relato de esta persona, dejaron a los pasajeros en el lugar.

Él no tuvo problema en el hotel donde se quedó y en el lugar, le tomaron una PCR. Tras dar negativo, al día 5 partió rumbo a Concepción en un vuelo y debía seguir 5 días más en cuarentena, pero ya debía hacerlo en su casa, no en una residencia sanitaria.

Al volver al aeropuerto, pero esta vez embarcándose en la fila para vuelos nacionales, volvió a presentar sus documentos, su PCR y llegó hasta Concepción el martes, recalando en su domicilio. A los dos días, el jueves 8, le llegó un correo, donde se le informó sobre el contacto estrecho.

El 10 de julio la cuarentena legalmente terminaba, pero se le notificó a su vez que compartió vuelo con un caso confirmado de variante Delta.

Actualmente, es contacto estrecho por protocolo y se encuentra aislado, con 5 PCR negativos, sin saber hasta cuándo durará el confinamiento obligatorio.

Salud recalcó que hay buen seguimiento de viajeros

Cabe mencionar que el Seremi de Salud del Biobío, Héctor Muñoz, cuando confirmó los 24 contactos estrechos en la región, señaló que "hay un buen seguimiento de viajeros", lo cual se contradice con el relato anterior.

Si bien precisó que los positivos por variante delta o contactos estrechos "tienen la obligación de irse a una residencia sanitaria", el problema radicaría en el protocolo de ingreso al país, donde no se cumple a cabalidad con las medidas sanitarias, ni tampoco habría un seguimiento correcto de viajeros.

En esa ocasión, también indicó que estaban trabajando en trasladar a las personas para no seguir expandiendo el contagio, ya fuese por resolución sanitaria o de ser necesario, con ayuda de Carabineros.

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