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El pasado viernes 9 de julio se reportó un enfrentamiento entre Carabineros y un grupo de individuos, al interior del Fundo Santa Ana Tres Palos, ubicado en la comuna de Carahue, en la región de La Araucanía.

Según reportó CIPER, un grupo de seis a siete miembros de un Órgano de Resistencia Territorial (ORT) de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) se enfrentaban a tiros con dos carabineros de Fuerzas Especiales que cuidaban el predio, luego de prender fuego a tres vehículos.

En la balacera, uno de los trabajadores de la forestal que terminaba su turno laboral, Ceferino González Marabolí, recibió un impacto en el tórax.

Sin embargo, la operación de sabotaje incendiario que planificaron los militantes de la ORT no habría considerado un factor determinante.

A esa hora se hacía el relevo de la pareja de carabineros y dos efectivos venían ingresando al fundo, por lo que la fuerza policial dentro del predio se duplicó.

Es más, estos dos carabineros que recién aparecían fueron protagonistas del hecho más violento de la jornada. La muerte, de un tiro en la cabeza, del miembro de la CAM, Pablo Marchant Gutiérrez de 29 años.

Cabe mencionar que, en un principio, a Marchant se le confundió con Ernesto Llaitul, hijo del máximo líder de la CAM, Héctor Llaitul.

La declaración de los carabineros involucrados

Con la asesoría de un abogado de la institución, los dos efectivos acudieron a prestar declaración voluntaria ante la Fiscalía horas después de que ocurrieran los hechos.

En el testimonio señalaron que Pablo Marchant no les disparó, pero que sí los apuntó con su arma. A ello también le sumaron que el tiro en la cabeza con el que lo abatieron se percutó a corta distancia y que no portaban cámaras Go Pro.

Lo anterior a diferencia de los dos policías que enfrentaron en un principio a la célula de la ORT al interior del predio. Y por lo mismo, no habría registro audiovisual de las circunstancias en que se dio la muerte de Marchant.

El relato que los efectivos de Fuerzas Especiales dieron ante la Fiscalía afirma que cuando iban llegando al Fundo Santa Ana Tres Palos, se enteraron vía radio que el predio estaba bajo ataque.

Por esa razón es que descendieron de su vehículo y continuaron el trayecto a pie. El camino por el que circulaban tiene unos cinco metros de ancho. Uno de los uniformados iba un poco más adelante que el otro.

El que iba al frente caminaba pegado a un paredón de tierra que bordeaba el camino, mientras que el otro lo hacía por el costado, rodeado por matorrales.

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Según declararon los policías, desde esos matorrales apareció un encapuchado que tenía un fusil M16 en sus manos y los apuntó. El carabinero que venía atrás le disparó a corta distancia y le hirió de muerte.

Conforme al cálculo de los equipos que investigan lo ocurrido, el tiro no se realizó a más de tres metros. Fue directo a la cabeza de Pablo Marchant, quien se desplomó de forma inmediata.

En tanto, los dos carabineros se quedaron ahí y luego recibieron apoyo de otros efectivos. La orden que debieron acatar fue no tocar nada. Es más, ni siquiera le sacaron la capucha al caído.

El primer reporte oficial, que firmó el jefe de zona de Control de Orden Público y el jefe de la IX Zona de Carabineros, es contrario a lo declarado por los funcionarios involucrados.

Ese documento señaló que “otra patrulla se dirigía a escoltar la salida del personal Forestal, en donde se encuentran con 3 individuos encapuchados y armados con armas largas, quienes disparan contra el personal".

"Razón por la cual el ataque es repelido, resultando en ese enfrentamiento un antisocial fallecido con un disparo de escopeta en la zona craneal y el cual además portaba un fusil”, concluyó.

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