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Amalia tiene tres años y tiene clases en la Escuela de Lenguaje Semillita de la comuna de Hualpén. Este año, por primera vez, iba a conocer las clases presenciales.

Llena de expectativas, el pasado lunes la niña se alistó para ir a su escuela. Yanine Jara, su madre, recordó que, al principio, la pequeña no quería levantarse. Pero cuando le dijo para dónde iban, no lo dudó ni un instante. “Amalia quería jugar. Esa fue la razón por la que se levantó tempranito. No se quería levantar al principio. Y le dije ‘vas a ir a jugar con niños’”, relató la madre.

Ya preparada, y con la alegría de saber que podría encontrarse con otros niños, salió de su casa rumbo a la escuela. Sin embargo, para su desdicha, ninguno de sus compañeros llegó. El primer día de clases de su vida lo vivió en soledad. “La fui a dejar y no vi a ningún alumno. Cuando la fui a buscar, me di cuenta de que no había más niños”, señaló Yanine.

Pero ni Amalia ni su madre se rindieron. Este martes lo intentaron nuevamente. Repitieron la misma rutina, con la misma convicción. Y, tristemente, el resultado se repitió. Otra vez debió conformarse con una clase personalizada. "Hoy pasó lo mismo. La fui a dejar, no asistió ninguno y en la tarde, cuando la fui a buscar, tampoco había alumnos”, indicó.

“No le hace bien estar encerrada en la casa”

Desde el inicio del presente año escolar, Amalia había tenido únicamente clases online. En ellas, lamentablemente no había podido interactuar mucho con sus compañeros. “En las clases online interactúa con la profesora, pero no con los otros alumnos”, expresó la madre.

Yanine explicó que, hasta ahora, su hija no ha podido acercarse mucho a los demás alumnos. Mucho menos, interactuar con ellos en un espacio físico. “Mi hija no ha tenido la posibilidad de compartir con sus compañeros de manera presencial. Los ubica por nombre, pero bien poco”.

Al respecto, la madre manifestó que Amalia desea fervientemente poder jugar con otros niños. “Ella me pide jugar con niños. Si ve  algunos, los llama para que jueguen con ella. Es que Amalia quiere jugar con alguien de su edad. No con adultos todo el rato. No es lo mismo”.

Sobre la educación de su pequeña, Yanine comentó que compartir con personas de su edad es algo fundamental para Amalia. “Mi hija necesita socializar para su desarrollo. Esa fue la razón por la cual quise que asistiera a clases presenciales. Para ella es necesario interactuar. No le hace bien estar encerrada en la casa”, indicó.

En ese sentido, la madre de Amalia expresó que “las clases en el computador no le sirven mucho por cómo es ella. Es bastante hiperactiva. Tenerla sentada en un computador durante 45 minutos o una hora es imposible”.

Además, en el caso particular de la pequeña, dada su condición, relacionarse con sus compañeros es aún más trascendente. “Mi hija igual tiene también otras necesidades educativas. Tiene trastorno en el lenguaje. Entonces, necesita interactuar obligatoriamente para desarrollar el lenguaje”.

De cara al futuro, por el bien de su hija, Yanine desea que, prontamente, Amalia pueda iniciar las clases presenciales en compañía de más niños. “Ojalá pueda comenzar a aprender junto a sus compañeros para que el proceso sea más entretenido”, manifestó.

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