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El 30 de Julio del 2020 la vida de Pablo Loyola, de 24 años, cambió por completo. Y es que mientras se desempeñaba laboralmente en un predio agrícola, sufrió un accidente en una máquina cosechera, en el cual perdió parte importante de una de sus piernas, por lo que fue necesario amputar arriba de la rodilla.

"No me eché a morir por nada, seguí luchando para delante y nunca me quedé. Dentro del hospital pasé por dos operaciones y sigo en tratamiento", dice orgulloso, después de probar por primera vez el aparato protésico que le permitirá caminar y probablemente, en un futuro no muy lejano, reinsertarse en su trabajo como desea.

Así lo relató desde la sala de fisioterapia del Complejo Asistencial “Dr. Víctor Ríos Ruiz”, donde ha vivido un proceso esperanzador, gracias a su esfuerzo y al trabajo de un equipo multidisciplinario (fisiatra, kinesiólogo y terapeuta ocupacional) que por primera vez puede concretar este tipo de procesos, con fondos asignados por el Ministerio de Salud.

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La doctora Ximena Diaz, jefe del Centro de Costo de Medicina Física y Rehabilitación CAVRR, detalló que este tipo de procedimientos “no se hacía en Los Ángeles, lo más cercano que tuvimos hace un par de años atrás fue un programa en Concepción, donde nuestros pacientes tenían que viajar con todas las dificultades que ello significa para un amputado”.

Nuevos pacientes

Sin embargo, ahora se podrá costear 23 aparatos protésicos, para personas que tengan amputaciones de las extremidades inferiores, que reúnan los requisitos físicos y las condiciones de salud general.

Sofía Fonseca, médico fisiatra de CAVRR, señaló que "en general es un proceso más rápido que el entrenamiento previo, lo más largo es el entrenamiento pre-protésico y eso es muy variable dependiendo de cada paciente entre dos a seis meses".

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"Y en el proceso de adaptación de prótesis la confección es rápida, aproximadamente quince días a un mes, y después viene un entrenamiento que puede ser de uno a tres meses", agregó Fonseca.

Durante todo el proceso, el usuario se somete a ejercicios guiados por un kinesiólogo, y técnicas de vendaje orientadas por un terapeuta ocupacional, además del acondicionamiento del paciente a su actividad habitual, todo con el objetivo de lograr nuevamente la autonomía de quien la perdió a raíz de un hecho traumático.

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