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Ya han pasado 11 años desde el segundo terremoto más fuerte en la historia de Chile. El inesperado movimiento telúrico ocurrió a las 3:34 de la madrugada del sábado 27 de febrero de 2010 y tuvo una magnitud de 8,8° en la escala Richter.

El devastador terremoto y el posterior tsunami dejó 523 víctimas fatales y cerca de 2 millones de damnificados. El evento natural a lo largo del país afectó a 233 comunas, dejó 370 mil viviendas afectadas, 133 hospitales y 6.168 establecimientos educacionales dañados.

Una de las localidades más golpeadas fue Dichato, en la comuna de Tomé, donde se levantó el campamento post terremoto más grande de Chile. La Aldea El Molino, con cientos de niños que vieron su vida cambiada tras la potente sacudida.

Esta es la historia de algunos de ellos a 11 años del terremoto:

Gastón Leal, 15 años.

"Me acuerdo que en el campamento El Molino vivían muchos niños, con los cuales jugaba durante el día. Vivía en una mediagua donde mi abuela tenía un negocio en la entrada al campamento. Los niños me decían 'cabeza de pichi' por lo rubio, actualmente vivo en el Lago Ranco, y aún conservo la amistad con mis amigos de Dichato", dijo emocionado.

En la imagen: Gastón Leal | Crédito fotografía: Felipe González
En la imagen: Gastón Leal | Crédito fotografía: Felipe González
Bastián Navarro, 16 años y Cristian Cabrera 13 años.

"Vivíamos todos juntos en la mediagua, y en el invierno, en los días lluviosos se juntaba mucho barro. Jugaba con todos los niños que vivían en el lugar, aún tengo contacto con algunos niños. La noche del terremoto me perdí, porque le agarré la mano a una vecina cuando escapaba y mi papá me salió a buscar. Vivía en el borde costero. La casa se la llevó el mar, cuando dejamos El Molino ayudamos a desarmar la vivienda de emergencia para irnos a nuestra casa definitiva en Villa Horizonte. Pese a todo tengo bonitos recuerdos", rememoró Bastián.

En tanto, Cristian recordó que" salía a jugar y me lanzaba rodando en una loma que había en el lugar. Y me acuerdo cuando llegó un cine móvil al campamento, ahí vimos la película Río".

En la imagen: Bastián Navarro y Cristian Cabrera | Crédito fotografía: Felipe González
En la imagen: Bastián Navarro y Cristian Cabrera | Crédito fotografía: Felipe González
Manuel Riquelme, 18 años.

"Fue entre bien y mal porque a veces había actividades, jugábamos, pero como las calles eran de barro entrábamos a la casa y dejábamos la escoba. Me acuerdo de la carpa que se instaló el 2010, donde vimos los partidos de Chile con todos mis amigos. Me acuerdo que la noche del terremoto nos subimos a una camioneta, salimos arrancando y la camioneta iba avanzando y atrás de nosotros la calle se iba quebrando, llegamos hasta el cerro en Villa Fresia, ahí nos quedamos toda la noche. El agua se llevó mi casa y quedó la pura puerta", explicó.

En la imagen: Manuel Riquelme| Crédito fotografía: Felipe González
En la imagen: Manuel Riquelme| Crédito fotografía: Felipe González

Las fotografías y montaje son fruto del dedicado trabajo del reportero gráfico Felipe González.

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