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La economía en la Región del Biobío se ha visto afectada en demasía por las medidas de confinamiento, las cuales llegarán al año en marzo. Varios meses en cuarentena ha obligado a las Pymes y empresas a cerrar, acogerse a beneficios del Estado o simplemente a perder sus fuentes de trabajo para siempre.

Algunas de las razones es la escases de mano de obra o simplemente la falta de materia prima. Mientras que, el servicio Gastronómico de la región también se ha visto golpeado de gran manera.

A raíz de esto, el programa Buena Costumbre conversó con Humberto Miguel, presidente de la Asociación de empresas del Biobío (ASEM) para revisar la actual situación de la economía en las pymes y empresas.

Primero que todo, ASEM Biobío, según Miguel “agrupa principalmente a 400 pymes de la región (…) Somos transversales en nuestros socios. Tenemos varias actividades como la construcción, turismo, metalmecánico y un montón de pymes en el área gastronómica”.

Con respecto a este último, Humberto realizó una petición a las autoridades indicando que “pedimos que se pueda abrir en fase dos, en el interior de los restaurantes con un aforo importante”.

Esto debido a que, hoy con las medidas de confinamiento en fase 2 “tenemos casi un 10% de terrazas en nuestra región que están abriendo”, según Humberto. Caso contrario a lo que pasa en Santiago por ejemplo, donde “tienen un 70 % de los recintos abiertos”.

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El problema para las pymes, según Miguel es que “no tenemos un buen representante, un líder en la región que represente y que tenga los accesos pertinentes para llevar la voz de la región”. Esto debido a que, se han intentado conversar con ministros en sus viajes al Biobío pero no han sido escuchados.

La mano de obra, otra barrera de peso en la lenta reactivación de la economía

Al ser preguntado sobre la escases de mano de obras, Humberto indicó que la Ley de Protección del Empleo fue una gran solución para las pymes.

“Fue una forma de acoger a nuestros trabajadores, donde muchas empresas estaban funcionado a la mitad de su producción. Muchas tuvieron que cerrar. Entonces fue casi un salvavidas”, afirmó.

Sin embargo, y aunque la “economía se ha ido reactivando lentamente”, la gente que está acogida a la Ley de Protección del empleo no quiere volver, según Miguel.

“Las personas no quieren volver a trabajar porque están con sus emprendimientos propios, están haciendo trabajos en sus casas o llenos de licencias”, comentó.

Debido a esto, es difícil encontrar mano de obra. Además, se suma la falta de materias primas, que debido a la falta de trabajadores y al alto consumo por el retiro del 10%, por ejemplo en construcción, no están los materiales necesarios para hacer rotar los ingresos económicos.

“Los galpones donde guardan los stock de maderas están vacíos, madera no hay”, aseguró Humberto Miguel.

Por último, el presidente de ASEM afirmó con respecto a los migrantes y su mano de obra que “el 7% de las personas que trabajan son migrantes y han sido un aporte”.

Aquí puedes ver la entrevista completa.

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