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El exministro de Salud, Jaime Mañalich, dio una entrevista en donde se habló de a la evolución de la pandemia en Chile y defendió su postura de vacunar contra el Covid-19 a los inmigrantes irregulares.

En conversación con diario La Tercera, Mañalich afirmó que esta medida “es un decreto supremo de la Presidencia de la República. Nadie puede decir ‘sabe, yo desconozco este decreto, y voy a hacer esto otro’. No se puede”.

“¿Y por qué se hizo esto? Porque en Chile (para 2016) ya teníamos una corriente de migración muy importante y tener a mamás que van a tener hijos, a personas que viven con VIH o con tuberculosis sin permitirles que se acerquen a tratar es contrario a cualquier derecho humano. Además, es un perjuicio tremendo para la salud pública”, agregó.

En este contexto, sostuvo que “el ministro Enrique Paris ha sido extraordinariamente claro, y el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, también. Ellos dijeron ‘esta es la ley, esto es lo que está mandatado’. En el derecho público se debe hacer lo que está mandatado y no lo que a uno se le ocurre”.

Cuarentenas totales

Cuando se le consultó sobre los cambios que haría en el plan Paso a Paso, el extitular del Minsal aseguró que “yo creo que la Fase 1, que es el confinamiento absoluto, es algo que ya no sirve”.

Es una medida de coerción y de pérdida de derechos de las personas de una magnitud que no puede seguir durando y tiene muchos efectos adversos”, indicó el ex titular del Minsal.

Mañalich indicó que una persona no pueda salir a caminar en una plaza, con mascarilla, que un niño no pueda jugar, que la gente no pueda andar en bicicleta, eso es contraproducente. Es más, no tiene ningún beneficio sanitario. El confinamiento es algo de lo cual hay que alejarse rápidamente”.

Sin embargo, recalcó ser “partidario de mantener el toque de queda, evaluar en la tercera ola que viene ahora en otoño-invierno, en el entendido de que efectivamente el toque de queda sirve si hay control policial que evite reunirse masivamente”.

En esa misma línea, expresó que “el toque de queda no hay que mirarlo como los recuerdos que tenemos de tiempos de dictadura, donde estaban los militares en la calle, con el peligro de la vida que significa. Tiene que haber cierta flexibilidad, pero la idea es que en esas horas no haya reuniones sociales”.

Proceso de inoculación

Sobre el proceso de vacunación, Mañalich aseveró que “es un motivo de alegría, refleja la calidad del sistema de salud chileno. Estar poniendo 200 mil dosis de vacunas en un día no ocurre por milagro. Significa miles de personas trabajando, más de mil lugares para vacunar, la cadena de frío, la logística, Cenabast, o sea, detrás de esto hay una verdadera epopeya”.

Pero, pese a lo anterior, el exsecretario de Estado precisó que “lo probable es que este virus siga circulando, enferme a algunas personas, y que esté entre nosotros hasta mediados de 2022, que tengamos que mantener medidas de precaución importantes. Lo peor que podría pasar es que la gente dijera: ‘Ya, tenemos la vacuna, estamos listos’”.

“Hay que recordar que la persona que se vacuna necesita dos dosis, al menos con Pfizer y Sinovac. Pensar que vamos a tener una inmunidad de rebaño en marzo no va a ocurrir”, añadió.

Certificado de inmunidad

En otro punto, planteó que “Israel va a poner en práctica, para que la gente pueda volver a clases, para que vuelvan a hacer su vida normal, un certificado de inmunidad. ¿A quién? A los que han sido vacunados correctamente y a los que han tenido la enfermedad”.

Consultado sobre si esta medida se podría aplicar en el país, Mañalich aseguró que “por supuesto. Los laboratorios, que tienen intereses comerciales en esto, por supuesto no van a investigar si una persona que tuvo la enfermedad puede quedar exenta de la vacunación, van a decir que todos necesitan vacunarse”.

Además, espera que la vacunación sea año a año, salvo que “ocurra que, efectivamente, este virus pase a ser uno más de los coronavirus que andan dan

Cuando se le preguntó por el uso del medicamento Avifavir por parte de la Municipalidad de Recoleta, afirmó que “lo que hizo el ISP autorizando este medicamento es un error”.

“Introduce un medicamento que se sabe que no tiene las pruebas para demostrar utilidad y que tiene claros efectos adversos. Que fue inventado para tratar la influenza en Japón, y que en Japón dijeron no sirve para el coronavirus”, complementó.

Mañalich sentenció que “resulta que por un acuerdo entre algunos países latinoamericanos se trae el medicamento. ¿En quién lo van a usar? ¿Qué consentimiento informado? ¿Qué protocolo de investigación hay? Este medicamento es para usar en personas que están gravemente enfermas, hospitalizadas, no en un consultorio”.

do vueltas por todas partes. O sea, vale la pena vacunar en la medida en que la enfermedad es grave, porque contra el adenovirus (resfrío común) nadie se va a vacunar”, señaló.

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