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Desde muy pequeñas, nos enseñan que para sentirnos realizadas y felices debemos encontrar a nuestro príncipe azul. Las películas e incluso los cuentos, nos relatan una historia donde el hombre es el encargado de cuidarnos, protegernos y brindarnos todo lo que necesitemos. Mientras que a nosotras nos describen como frágiles y dulces, como si se hablara de una delicada flor en pleno invierno. 

La realidad es muy distinta a lo que nos contaron. Hoy en día, como mujeres tenemos un sinfín de oportunidades para desarrollar nuestra autonomía. Ya no necesitamos que llegue aquel hombre para salvarnos, ni la media naranja que nos complemente.

Y aunque siguen existiendo brechas de género en nuestra sociedad, tenemos las herramientas necesarias para salir adelante y cuidar por nuestro bienestar. 

Este mes se festeja el día de los enamorados y por eso, es importante recordar que este ideal de amor que nos hicieron creer, solo nos entrega falsas expectativas y funciona como herramienta para menoscabar y violentar a las mujeres.

El amor romántico, nació en el siglo XVII con la idea de los caballeros y las damiselas. Eso quiere decir que no es algo natural de nuestra sociedad: son mitos y creencias que se traducen en posesión, manipulación y violencia que conlleva en algunas situaciones al femicidio. 

El año pasado, en nuestro país se registraron 43 femicidios y 3 de ellos corresponden a la región del Biobío. Es momento de que cambiemos el paradigma y dejemos en claro que, quien te quiere NO te violenta, NO te menoscaba y NO te aísla.

Quizás si no existieran tantas barreras de género, económicas y socioculturales, entre hombres y mujeres como las que vemos en la actualidad, no existirían relaciones de pareja basadas en la dependencia económica o emocional.

Las relaciones amorosas y afectivas no están mal, las personas necesitamos relacionarnos con otros y tener afectos de distintos tipos, pero para que sean sanos es necesario que primero trabajemos en el amor propio. Es un camino largo de autoconocimiento, de saber que queremos y que no queremos.

De saber cuánto valemos y que no necesitamos la aprobación de nadie para vivir nuestra vida. No se trata de desaparecer en la relación y perder la esencia e identidad como mujer, sino de poder mantener una relación en que ambos estén al mismo nivel.

Que las relaciones amorosas sean sanas e igualitarias es ahora un ideal a lograr. 

Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de  www.sabes.cl El Diario Digital del Gran Concepción.

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