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La vida de Joe DiMeo ha cambiado significativamente en los últimos seis meses. Fue en agosto cuando se sometió a una inusual cirugía de trasplante de rostro y manos. Hoy, a sus 22 años, el joven Estadounidense está empezando una nueva vida, aprendiendo a sonreír, a parpadear y manipular objetos.

Hace dos años, el ciudadano de New Jersey había sufrido un brutal accidente automovilístico. Tras haberse quedado dormido mientras conducía después de una larga jornada laboral, su vehículo volcó y estalló en llamas.

Luego de ese fatídico día, DiMeo estuvo dos meses en coma inducido. Tras eso, se sometió a 20 cirugías reconstructivas y a diversos injertos de piel, pues sus quemaduras de tercer grado eran ostensiblemente extensas.

Con el paso de los meses, el equipo médico de DiMeo concluyó que los procedimientos convencionales no podrían ni devolverle la visión ni la movilidad de sus manos. A raíz de esto, en 2019 iniciaron los esfuerzos para realizar el arriesgado trasplante.

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Los antecedentes en cuanto a procedimientos similares eran escasos y desalentadores. En 2009 un ciudadano parisino falleció dos meses después de recibir la intervención. En 2011, médicos de Boston lo intentaron en una mujer, pero al poco tiempo  debieron retirarle las manos trasplantadas. 

Pero la historia de DiMeo es distinta. Y es que los expertos señalan que, aparentemente, su cirugía, realizada en el Hospital NYU, fue un éxito. Eso sí, advierten que tomará un tiempo confirmarlo.

Aun así, Di Meo, quien deberá tomar medicamentos de por vida para evitar que su cuerpo rechace los implantes, se mantiene optimista sobre su recuperación. “Sabía que serían pequeños pasos todo el tiempo (...) Tienes que tener mucha motivación, mucha paciencia. Y debes permanecer fuerte en todo momento, dijo en conversación con AP.

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