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La salud mental ha sido relegada a un segundo plano durante la pandemia. Chile cumple ya casi un año en confinamiento y a raíz de esto, es que el país cambió su forma de llevar la vida. En las últimas horas incluso, más de un millón y medio de habitantes del Biobío fueron obligados a confinarse. Es aquí donde el bienestar emocional y psicológico se ha vuelto complejo.

En la mitad del 2020, el presidente de la República, Sebastián Piñera, presentó un plan asociado al bienestar y la salud mental en pandemia. El programa lleva por nombre “SaludableMente”.

La iniciativa tiene por objetivo fortalecer la oferta pública y privada con respecto a la salud mental del país. Por otro lado, la idea es complementar el diagnostico, además de poner énfasis en aquellos grupos sobre los que se debe priorizar las acciones de salud mental.

En el programa participan clínicos académicos, representantes de la sociedad civil, quienes revisan la oferta actual de salud mental y recomiendan líneas de acción dando importancia a grupos priorizados.

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Sabes.cl conversó con la psicóloga Mariela Gatica Saavedra, Magíster en Psicología Clínica y Magíster en Psicología mención Salud, además de Dra. (c) Doctorado en Salud Mental de la Facultad de Medicina UdeC, sobre los nocivos efectos que generan los confinamientos en las personas.

-¿Cómo impactan los confinamientos en las personas?

Diversos estudios han encontrado que un efecto inmediato que se ha observado, posterior al término de las cuarentenas, fue que esta resultó ser predictora de síntomas de trastorno por estrés agudo.

Se han observado también altos niveles de angustia y síntomas asociados a trastorno por estrés post traumático al compararlos con personas que no habían sido sometidas a esta.

Otra consecuencia observada en pacientes que habían sido sometidos a seguimiento tras el término de una cuarentena, fue el aumento de sintomatología depresiva hasta tres años después del término de esta.

Un factor importante es la duración de la cuarentena. Se ha encontrado en estudios realizados con personas sometidas a cuarentena en pandemias previas al Covid-19, que las duraciones más largas de la cuarentena se asociaron con una peor salud mental. Específicamente, síntomas de estrés postraumático, conductas de evitación y enojo.

Aunque el tiempo exacto de cuarentena que puede ser perjudicial no está claro; se ha encontrado que aquellos grupos de personas sometidos a cuarentena por más de 10 días mostraron síntomas de estrés postraumático significativamente más altos que los que estuvieron en cuarentena por menos días.

Otro efecto observable tiene que ver con la sensación de frustración y aburrimiento debido a que el confinamiento. Lo que provoca una pérdida de la rutina habitual y la reducción el contacto físico con los demás y la consecuente sensación de aislamiento del resto del mundo, lo que genera angustia en las personas.

Esta frustración se agrava al no poder participar en el día a día de sus actividades habituales, como la compra de artículos de primera necesidad.

-¿Qué síntomas se presentan frecuentemente en las personas que pasan por largos periodos de confinamiento?

Sintomatología ansiosa; alteraciones emocionales; sintomatología depresiva que puede configurar un episodio depresivo propiamente tal; irritabilidad, insomnio; estrés; síntomas de estrés post traumático e ira.

La ira y la irritabilidad presentan una alta prevalencia, al igual que la angustia y ansiedad. Otras reacciones emocionales que se observan son miedo, culpa, nerviosismo y tristeza.

-¿Hay un catastro o registro del impacto psicológico que producen las cuarentenas en Chile?

Inicialmente se realizó un catastro de la cobertura entregada por la línea de ayuda remota en salud mental y apoyo psicosocial. Pero solo se realizaron dos boletines que midieron la solicitud de atención hasta mayo. Esto no iba específicamente dirigido al impacto de las cuarentenas, sino que al efecto de la pandemia en general sobre la salud mental.

-¿Qué pueden hacer las personas para reducir los niveles de estrés durante el confinamiento?

Mantener el contacto con familia y amigos a través de medios tecnológicos; mantener rutinas; realizar actividad física; mantener una adecuada higiene del sueño para que este no se altere, realizar actividades de distracción. En esta época, exponerse al sol para una adecuada síntesis de la vitamina D. 

Se recomienda también, como forma de reducir la incertidumbre que provoca la ansiedad, informarse por medios serios y científicos en relación al cuidado y evolución de la pandemia. No sobrecargarse de información.

-¿Se han multiplicado las consultas psicológicas y/o psiquiátricas producto de las cuarentenas; o las personas prefieren obviar lo que sienten y no consultan?

En mi consulta privada ha habido un aumento de la demanda por atención. Pero en general han sido personas a los cuales sus problemas previos se han visto agravados por la vivencia de la cuarentena.

A veces las personas no consultan por estigma asociado a los problemas vinculados a la salud mental, así que a veces consultan por otras dolencias relacionadas con la salud física. Con respecto a la consulta psiquiátrica lo desconozco.

-¿Cuál es la evaluación que hace de las políticas de salud mental implementadas en el país?

En Chile la salud mental ha estado desde siempre en un último plano. Desde el retorno a la democracia ha habido una importante mejora en relación a cobertura e infraestructura. Pero esta no ha sido suficiente y mantenemos niveles de cobertura más bajos que los recomendados por la OMS.

Pese al aumento de la cobertura, no se ha evaluado la calidad de las atenciones prestadas, algo que debería hacerse con mayor razón cuando los recursos destinados a estos son escasos.

Por otra parte, el presupuesto destinado a salud mental dentro del Presupuesto de Salud también es más bajo que el recomendado a nivel internacional, priorizándose siempre el gasto sobre la salud física. Se destina alrededor del 2% y lo recomendado es alrededor del 6%.

Tampoco hay trabajo intersectorial visualizando la salud mental como un problema propio del Ministerio de Salud; y que debería ser abordado de manera integrada, considerando los determinantes sociales de la salud mental. Por ejemplo, mejoras de la vivienda; pobreza; bajo acceso a la educación; desigualdad; falta de oportunidades o difícil acceso a la Justicia.

Considerando lo anterior, y ahora en el contexto de la pandemia, los equipos de salud mental que se encuentran trabajando presencial están trabajando expuestos al riesgo de contraer el virus sin que eso se visibilice.

Parte de los equipos se encuentran trabajando en teletrabajo, intentando dar respuesta a la necesidad en aumento de atención de salud mental. Pero estos también, especialmente en atención primaria, han sido redestinados a trabajar en trazabilidad a costa de la atención de salud mental.

Es necesario que el Gobierno se informe del impacto de la pandemia y en particular de los confinamientos sobre la salud mental. Que se realicen intervenciones preventivas, de manera de reducir el impacto que tendrá una vez que se acaben los confinamientos.

Creo que lo anterior no ha ocurrido, ya que se tiende a intervenir de manera reactiva cuando lo recomendado es invertir esfuerzos en prevención.

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