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Al llegar a vivir a un barrio nuevo, recién construido, la ley obliga a las inmobiliarias a poner una plazoleta, con un puñado de bancas, algún juego infantil y pasto, por supuesto. Las más caritativas siembran plantas y uno que otro árbol.

En nuestro caso, había uno solo.

Luego de una reunión con mis nuevos vecinos en Concepción, hace 9 años, comenzamos a plantar árboles. En mi caso, yo fui el más entusiasta. Desde Ñuble traje un pequeño níspero y lo puse en la esquina y luego un liquidámbar. El resto aportó con una araucaria excelsa o Norfolk, un cerezo, un canelo, entre otras especies.

El que más me llamaba la atención era un Peumo que a mis manos llegó de apenas 20 centímetros. Durante años lo tuve plantado en mi hogar y lo trasladé a la plaza cuando ya alcanzaba el metro de altura. Después de 9 años, se convirtió en un frondoso árbol de 5 metros.

La empresa Preserva, contratada por la municipalidad de Concepción, para la mantención de áreas verdes, esporádicamente, regaba nuestra plazoleta. Una vez llegó con una yuca y la plantó en medio de la plaza, ¡Bien!

Sin embargo, hoy, 2 de diciembre de 2020, un camión de Preserva con tres “paisajistas” llegó con una motosierra y mutiló, pues no puedo decirlo de otra manera, los frondosos árboles, nuestros árboles, que habían en la plaza y que entregaban una fresca sombra a nuestros hijos.

Con una ausencia de criterio y cuidado, en menos de 10 minutos, destruyeron lo que a la naturaleza le tomó casi una década en crear. Lo más triste es que al peumo que yo crie desde la maceta, junto con “podarlo”, le cortaron la copa, por lo que no podrá crecer más.

La explicación que nos dieron fue que esos árboles estaban en terreno municipal y que, si no querían que los tocaran, los debíamos plantar en terrenos de propiedad nuestra.

Razón tienen, la ley los respalda, pero está mal. Si unos vecinos se unen para hacer su entorno más hermoso, al menos, podrían tener la deferencia de consultar o al menos, no aplicar los horrorosos sistemas de poda que exhiben los servicios de “ornato” en general.

Si ven ahora los árboles, claro, podrían decir que están iguales a los de una calle cualquiera, pero en realidad ese es el problema. El concepto de cuidado de los árboles es el gran problema.

Tengo mucha tristeza. El poco respeto por los árboles en nuestra sociedad es la norma. Deberían existir leyes que protejan los árboles urbanos, más aún los de carácter patrimonial y nativos. Quienes estén a cargo del cuidado del ornato municipal, deberían tener los conocimientos para proteger estas especies y no mutilar los árboles.

Hoy mi plaza, nuestra plaza, ya no es la misma y, lamentablemente, no volverá a serlo.

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